El streaming como herramienta para crear eventos culturales expandidos

Imagen tomada del sitio web de Medialab Prado.

Los eventos culturales han estado tradicionalmente anclados en el tiempo y el espacio. Conciertos, seminarios, conferencias y clases siempre han tenido lugar en salas con capacidad limitada a las que solo acceden quienes logran conseguir su entrada. El resto se entera por notas de prensa o por una transmisión televisiva.

El problema es que, a diferencia de los eventos deportivos o del mundo del espectáculo, las presentaciones artísticas, culturales y educativas rara vez son lo suficientemente masivas como para justificar los gastos de una transmisión televisiva o el espacio en la programación de un canal comercial.

Desde hace aproximadamente una década, sin embargo, el streaming de audio y de video en Internet ha cambiado este panorama. Y es recién en los últimos años, con el acceso de la población a la banda ancha, que esta tecnología se ha vuelto plenamente vigente.

En este post no pretendemos descubrir ninguna novedad: todos conocemos y usamos servicios como Youtube, Vimeo o Livestream. Lo que vamos a mostrar son los distintos usos del streaming para crear o expandir eventos culturales.

Antes que nada, un primer axioma que todos debemos recordar: Cualquier evento que busque su máxima difusión necesita contar con una señal de streaming que pueda visualizarse en vivo y, posteriormente, en diferido.

Es prácticamente en vano que convoquemos a la personalidad cultural más descollante si el resultado de ese evento va a ser presenciado por un puñado de personas presentes. Para cualquier evento de cierta magnitud, los gastos de producción de una buena señal de audio y video en Internet son comparativamente muy bajos. Sólo hace falta una buena cámara, un buen micrófono y una laptop con conexión a Internet. Por esta razón, quienes producen eventos de este tipo nunca deberían olvidarse de filmarlo para transmitirlo.

Pero la transmisión por Internet de un evento presencial, con la gran importancia que tiene, es el uso más básico que puede hacerse del streaming. Existen también otras posibilidades que no implican solo transmisiones sino que tienen en cuenta la realidad interactiva de Internet.

Una de estas posibilidades consiste en las webconferencias o clases web, eventos culturales especialmente diseñados para Internet, en los que no hay un público presencial sino que expositor y audiencia interactúan directamente por la web. Estas webconferencias son mucho más que el busto parlante del expositor, pudiendo incluir recursos audiovisuales de todo tipo. Los principales servicios de streaming en vivo (Livestream, Ustream) permiten alternar la imagen de una webcam con la imagen del escritorio, por lo cual es posible, por ejemplo, dar una clase acompañada con textos, videos y presentaciones multimedia. Además, el expositor puede recibir los comentarios y preguntas de los asistentes, ya sea por chat, por Twitter o por una herramienta especialmente pensada para moderar preguntas de grandes cantidades de personas, como Google Moderator. Con Google Moderator los asistentes formulan preguntas o ideas en tiempo real, pero también votan y comentan las preguntas de los demás, lo cual establece una jerarquía de las preguntas más relevantes para la audiencia.

Además de las webconferencias, otra posibilidad es poner en práctica diseños mixtos en los que se puede interactuar tanto presencialmente como a distancia. Si bien esto requiere cierta habilidad y experiencia por parte de los expositores, puede dar resultados muy interesantes. Existen muchos diseños posibles, entre ellos, el uso de una sala con un proyector que muestra los mensajes de Twitter en tiempo real, organizados bajo un hashtag en común. Los expositores, así, pueden responder preguntas de Twitter y de la gente de la sala, mientras todos están al tanto de las interacciones.

Existen también otras variantes. Por ejemplo, es posible montar webconferencias con varios expositores que se encuentran en distintas ciudades. También es posible combinar ponencias presenciales con expositores a distancia cuya transmisión es proyectada en la sala de conferencias física.

Si bien la transmisión en vivo de los eventos culturales es muy importante, no lo es todo. Hay un rasgo de las producciones culturales que las diferencia de, por ejemplo, los eventos deportivos o políticos: la trascendencia en el tiempo. Mientras que un partido de fútbol pierde atractivo una vez que conocemos el resultado, una charla de un tema cultural interesante probablemente no pierda vigencia por más que pasen meses o tal vez años.

Por esta razón es tan importante guardar las grabaciones de los eventos culturales y contar con un archivo o repositorio de videos que puedan ser visualizados o descargados en cualquier momento. Es bueno, en lo posible, dotar a este archivo de un orden establecido por categorías y etiquetas, que permita una búsqueda sencilla del material audiovisual. Dos excelentes ejemplos de instituciones que transmiten sus eventos y los archivan adecuadamente son Medialab Prado y el CCCB.

 

Registro de una webconferencia de Ártica. Foto de Pilar DM.

 

Sería deseable asimismo que el sector cultural contara en Internet con algún agregador de streamings culturales, al que contribuyeran diversas instituciones y profesionales con sus transmisiones. Esta sencilla herramienta permitiría que cualquier internauta pudiera consultar una agenda de transmisiones culturales pasadas, presentes y futuras, ordenadas por disciplina o sector. Así, todos saldrían ganando: los realizadores de los eventos tendrían un lugar inmejorable para promocionar sus actividades y los aficionados a la cultura podrían planear su programación cultural a demanda.

Cada vez más, los creadores, gestores e instituciones culturales tenemos que pensar seriamente en dotarnos de un equipo básico para poder transmitir nuestros eventos y que las transmisiones tengan una calidad mínima para que puedan ser verse y escucharse bien. El bajo costo y el gran beneficio de transmitir y guardar los videos hace que la inversión sea excelente. Y aunque no podamos acceder a equipos costosos, debemos saber que hasta con medios caseros se pueden lograr resultados aceptables. Lo importante, en cualquier caso, es no cerrar artificialmente un evento y dejarlo morir, sino abrirlo a (literalmente) todo el mundo y lograr que perdure.

En Ártica hemos hecho webconferencias en diversas ocasiones, las cuales pueden verse en el canal de Ártica en Livestream. Nuestro equipo de transmisión es bastante modesto, pero hacemos lo posible para mejorar día a día. :)

Aprovechamos también la ocasión para invitarlos a la próxima webconferencia en vivo de Mariana Fossatti: “4 cosas a tener en cuenta en la discusión sobre e-books”. Esta webconferencia tendrá lugar el 15 de junio a las 18 hs GMT (20 hs de España, 15 hs de Argentina y Uruguay, 13 hs de México). Pueden inscribirse aquí.

7 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, sobre todo con la idea de gestionar archivos en los que poder acceder a todas las grabaciones. Me parece importante plantear los eventos como origen y no como fin en sí mismos e internet ofrece muchas posibilidades para dar continuidad y difusión a los contenidos generados, permitiendo que sigan produciendo nuevos contenidos y así sucesivamente. El archivo del CCCB está muy bien, por ejemplo.

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  2. Tal cual, Sara, es muy importante ver los archivos como algo vivo, de donde se puedan tomar materiales para producir nuevos contenidos. Ah, y muchas gracias por recomendarnos la mediateca del CCCB, genial!

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  3. ¡Qué bueno!
    Me parece muy interesante esta propuesta y reflexión sobre los eventos en streaming. Esto podría ampliarse a muchas aplicaciones y tipos de reuniones para poder ser accesible a más gente. Esto es perfecto sobre todo para las que tenemos poco tiempo libre para asistir a este tipo de reuniones o eventos.

    Muchas gracias por la información, compartiré el artículo con mis amigas a ver si aplicamos el concepto a nuestras aficiones.

    Que acabes de pasar un buen día,
    Paola.

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