Blogs y literatura

En Ártica nos interesa investigar los aportes de los medios digitales a la cultura y el arte. En este post buscamos compartir algunas ideas para pensar la relación entre blogs y literatura. Una manera posible de abordar el tema es hacer un repaso de los distintos acercamientos que tienen los autores a lo que es un blog y observar qué tipo de resultados encontramos en cada caso. Para ello, partimos de la pregunta que todo autor se hace, al menos implícitamente, antes de comenzar a escribir: ¿qué es un blog?

Definiciones encontraremos muchas, pero a nosotros nos interesan las dos siguientes:

El blog como medio

Desde un punto de vista tecnológico, un blog no es más que un medio para transmitir algo. Técnicamente hablando, es solamente un gestor de contenidos, un software que permite publicar artículos. Sólo eso.

El blog como género

Sin embargo, desde la literatura podemos rescatar otros aspectos. Las características intrínsecas de los blogs (sobre todo, el orden cronológico inverso que traen como configuración preestablecida), las peculiaridades de la lectura (en pantalla, fraccionaria, con posibilidad de intervenir en los comentarios) y la sedimentación de costumbres como el tono inmediato y personal, el uso intensivo de hipervínculos, la utilización de imágenes, etiquetas y categorías, permiten ver a los blogs como un género en todo su derecho, que suma elementos del ensayo, el diario, la libreta de apuntes y el género epistolar, entre otros, pero que tiene sin dudas una identidad propia.

Siguiendo estas dos definiciones, podemos intentar una clasificación de los blogs literarios, o blogs relacionados con la literatura, de acuerdo a qué concepción tienen sus autores:

  1. Hacia el extremo de los blogs como medio, encontramos las compilaciones de cuentos, ensayos o poesías. Parten del concepto de “colgar” o “subir” un material. Este tipo de blogs es el que utilizan muchos autores para publicar su obra inédita o mostrar fragmentos de obras editadas. Es una forma sencilla y barata de comunicación y difusión de la obra. Existen asimismo blogs colectivos que recopilan cuentos o poesías de diversos autores, ya sea con alguna temática particular o con el objetivo de difundir cierto tipo de literatura. Un ejemplo interesante de esto último es la red de blogs “Las afinidades electivas“. Esta aproximación, sin embargo, olvida a veces que las experiencias de escritura y lectura en la red son distintas a las del papel. Si bien en ocasiones se cumple de manera exitosa el objetivo de difundir textos, no hay una investigación sobre las posibilidades literarias del medio.
  2. En el otro extremo del espectro encontramos los blogs que podríamos llamar “puros”. Un concepto y una práctica que tuvieron gran resonancia a principios de los 2000 a partir del precepto (maravilloso o nefasto, según quién opinara) de contar todo a todos. El sueño/pesadilla del diario íntimo leído por millones, del bloc de notas público y eterno, del corazón abierto a quien quisiera leer unos cuantos posts. Por supuesto, este uso de los blogs ha dado millones de muestras, de muy distinto valor. Pero sin dudas fue el terreno más fértil y creativo a la hora de desarrollar estilos, lenguaje, aproximaciones literarias nuevas, que a veces llegaron incluso a influir en la literatura “alta”. No porque los escritores hicieran una mímica de los blogs, sino porque muchos blogueros desarrollaron gran prestigio en el terreno de Internet (incluso algunos editaron sus posts en libros), y porque los usos y costumbres de los blogs (más en general, de la web social) penetraron, en mayor o menor medida, en toda la comunidad. A modo de ejemplo: “También soy minita“.
  3. En el medio de los dos polos (el blog como medio y el blog como género) encontramos un tercer tipo de aproximación literaria a los blogs. Se trata del blog del escritor o del crítico literario, el ensayista, el estudiante o el bloguero común y corriente, que básicamente hablan de literatura. Allí se comentan libros, se recomiendan o atacan autores, se informa sobre eventos, se comparten textos y videos, se brindan opiniones sobre cuestiones literarias (y a veces no tan literarias), aprovechando, mediante la apropiación del estilo, la tradición y los buenos usos del género blog, las ventajas que brinda el medio. Encontramos así, entre otros, a muchos críticos y escritores que, liberados de las presiones de revistas y suplementos literarios, comentan con franqueza sus impresiones de qué es la literatura. Encontramos también a lectores que desean compartir impresiones y dialogar. Dos ejemplos distintos e interesantes son el blog “Ibrahím B.” y “Leyendo la broma infinita“.

 

Por último, podríamos dejar pendiente la pregunta de si, más allá de las distintas categorías, existe algo así como “bloguear literariamente”. Algo así como estudiar, ejercitar y experimentar el género blog y el medio blog, para obtener, a través de él, el máximo provecho a la hora de escribir acerca del mundo. Pero esto daría, como mínimo, para otro post.

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