Los beneficios de la curación de contenidos

 Photo Credit: Jorge Quinteros via Compfight cc

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¿Por qué hemos decidido dar por segunda vez un curso sobre curación de contenidos culturales? La respuesta es que, tras acumular prácticas y conceptualizarlas, hemos llegado a la necesidad de querer compartirlas. El trabajo diario de curación de contenidos que hacemos en Ártica nos reporta, por lo menos, tres grandes beneficios: 1) aprendemos más; 2) mejoramos nuestros contenidos y 3) tejemos redes. En este post, queremos convencerlos de que vale la pena ser un buen content curator para fortalecer cualquier proyecto cultural en esos tres aspectos.

1) Aprender más

La web es un lugar a la vez rico y caótico. Basta pensar en la maraña de información que diariamente encontramos. Para sacarle provecho, el secreto está en organizar una correcta “dieta cognitiva”. El ejercicio consiste en identificar fuentes de información de referencia, aquellas que, aunque estén un poco ocultas al principio, son las que realmente nos van a nutrir a través de recomendaciones acertadas. A modo de ejemplo: puede ser que el director de un museo en alguna ciudad lejana nos cuente cosas más interesantes en su blog, que el periódico que reseña las más recientes exposiciones internacionales. Por eso, no debemos limitarnos a los grandes portales (medios tradicionales en su versión online) y a las herramientas más conocidas (Google, Twitter). Debemos aprovechar los dispositivos de conocimiento insospechados que tenemos al alcance y sacarles el mayor provecho: bookmarks, RSS, blogs de expertos, podcasts, entre muchos otros.

2) Mejorar tus contenidos

Todo ese aprendizaje no es para guardarlo para sí, sino para compartirlo. A medida que aprendemos más, debemos generar nuestra propia síntesis y publicar con periodicidad. Hay que perder la timidez y confiar en los buenos resultados de una dieta cognitiva balanceada y consciente. Los contenidos no nacen aislados, las ideas no surgen por generación espontánea. Cuanto más leamos y más organicemos las lecturas, tendremos más capacidad para elaborar nuestras propias conclusiones y compartirlas. Esto no es otra cosa que un buen remix con un punto de vista propio. Confieso que muchos artículos en este blog han comenzado con una revisión de alguna de las etiquetas de mi Diigo. ¿Pero cómo hilamos toda esa información que está apenas agrupada? Aquí es importante generar una línea editorial que oriente los intereses de la curación de contenidos, así como la elaboración de contenidos nuevos.

3) Tejiendo redes

Finalmente, el resultado de todo esto es el tejido de redes. Como decíamos en el post anterior, cultivar comunidades tiene que ver con compartir referencias. Monologar, hablar solamente de tu proyecto, ignorar lo que cuenta para tu comunidad, es condenar tu voz al ostracismo. Cada referencia a otros en forma de link o de mención, además de constituir una práctica honesta (estás mostrando tus fuentes), es una oportunidad de diálogo. En nuestra experiencia, podemos asegurar que muchas conversaciones y proyectos interesantes comenzaron así. Por ejemplo, el intercambio que vamos construyendo con la gente de DoingDoing surgió del encuentro fortuito con el proyecto y una mención al mismo en uno de nuestros posts. De allí nacieron encuentros mediante hangouts y otras ideas que esperamos contarles muy pronto.

La idea de este post ha sido aclarar un poco más el concepto de content curator y su utilidad en el campo de la cultura. Profundizaremos en estos y otros temas vinculados, en el curso online “El Content Curator en Cultura” que está por comenzar.

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