Proyectos de largo aliento en artes visuales: entrevista a Leonardo Mayer

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Leonardo Mayer (San Nicolás de los Arroyos, 1982) es un artista visual argentino. Su obra plástica se manifiesta fundamentalmente en dibujos, pinturas e instalaciones. En su trabajo se da un cruce de surrealismo, conceptualismo y abstracción. Tuvimos la oportunidad de conocer a Leonardo a través de la Clínica Online de Artes Visuales que coordina Yamandú Cuevas en Ártica. El proyecto realizado durante la Clínica se concretó en “Acumuladores”, una obra compuesta por pinturas, objetos e instalaciones que ya fue expuesta en dos oportunidades y llegó a ser tapa de la revista ArtyHum 14. En esta entrevista que le hicimos a Leonardo, nuestra intención era compartir las experiencias y reflexiones de un artista que transitó desde la idea a la exposición de su proyecto.

  ArtyHum¿Cómo fue -si es que puede resumirse- el proceso que concluye en la exposición “Acumuladores”?

“Acumuladores” fue un proceso muy largo, tanto que no puedo precisar cuando comenzó a gestionarse, pero si puedo decir que es la continuación de un proceso de crecimiento como artista que vengo teniendo desde el 2009, año en que salió a la luz mi primera producción titulada “El principio del círculo”, donde contaba una historia algo surrealista que transcurría en un mundo desconocido (tal vez el mundo que existía en la cabeza de algún artista visual). Después de aquella producción salté a “Mirando sin observar” y “Vacíos de miradas” donde contaba en lenguaje estético, la nada misma que veía en los ojos de algunas personas al caminar por la calle. Después de varios meses de estrenada las obras de las miradas, llego un día a mi casa y al ingresar a mi taller veo la enorme cantidad de cosas que tenía guardadas, esperando todas allí quietas, formar parte de alguna obra. Automáticamente me dije: “las personas que veo en la calle no tiene la mirada vacía, tienen la cabeza colmada de cosas, problemas, sensaciones, emociones. Acumulan tanto que se pierden lo cotidiano”, y allí nació la idea de “Acumuladores”. Como la continuidad perfecta de mi obra anterior.

 


No solo debo bosquejar cada obra, sino que también debo llevar un recuento del “todo” en función de lo que quiero transmitir.

 

¿Qué diferencias encontrás entre crear obras de forma más espontánea sin un rumbo muy claro, y pensar la obra en el marco de un proyecto expositivo como horizonte?

Fundamentalmente la justificación teórica y estética que debo darle a las obras pensando en un proyecto expositivo concreto. No solo debo bosquejar cada obra, sino que también debo llevar un recuento del “todo” en función de lo que quiero transmitir. Mis obras en particular están cargadas de una fuerte fundamentación y un alto conceptualismo. Además al pensar en un proyecto expositivo, pienso todo el tiempo en el público, y en el efecto que quiero causar en ellos al ingresar y recorrer la sala de la exposición.

En cambio cuando uno pinta más espontáneamente, al menos en mi caso, las obras no necesariamente deban llevar un hilo estético conductor.

¿Cómo es el momento en el cual te das cuenta de que estás trabajando para un proyecto mayor que la suma de cada obra en particular? ¿Qué decisiones hay que tomar a partir de ese momento?

En ese momento entro en crisis, y según mi familia y mis amigos me pierden hasta pasada una semana de la inauguración de la muestra. Pero contestando desde mí, te diría que comienzo a volar, me siento totalmente libre, y es el momento en el que siento que tantos años de estudio, lectura y aprendizaje son volcados sobre las superficies, me dejo llevar por las obras que estoy ejecutando. Pero constantemente tomo distancia, voy haciendo miradas parciales, e hilando cada una de ellas para luego volver a sumergirme en el trabajo.

La decisión más importante que tengo que tomar es si quiero desnudar nuevamente mis pensamientos y emociones delante del público. Esta, en particular es lo que más me cuesta, ya que mis obras siempre tienen alguna denuncia implícita o explicita, sea social o personal. Llegar a ver la obra totalmente montada en la sala, con los textos, la música, la iluminación, el recorrido, folletería y todo lo que implique la producción, me transporta a sentirme desnudo en el medio de la sala donde todo el público me observa. Me critica. Me interroga con sus ojos. Y pone en palabras lo que ve.

 


 

Llegar a ver la obra totalmente montada en la sala, con los textos, la música, la iluminación, el recorrido, folletería y todo lo que implique la producción, me transporta a sentirme desnudo en el medio de la sala donde todo el público me observa.

 

¿Qué aporta la mirada de un orientador o tutor, como fue Yamandú en la Clínica Online de Artes Visuales?

Fundamentalmente ayuda a no perder el eje principal de la idea y a remarcar y rever la estética de cada una de las obras. Creo que tanto el orientador, el artista y el curador de la muestra son de igual importancia. No se puede lograr un gran proyecto, si uno de los vértices de ese triangulo falla.

Particularmente Yamandú hizo su gran aporte, no solo desde el conocimiento de las artes sino también desde su calidez humana. No es algo común que un tutor se interiorice de la vida personal y la formación del artista, y él lo hizo. Supo perfectamente hasta donde exigir, donde acompañar y que criticar para volver a orientar el trabajo.

Siempre les cuento a mis colegas que después de la clínica hice la “remake” del libro “Conversaciones sobre el arte y la locura con Pichón Rivière” de Vicente Zito Lema, pero esta vez lo llamé “Conversaciones sobre el arte y su locura con Leonardo Mayer”, de Yamandú Cuevas. ¡Lo mejor de todo es que el libro existe! Y tiene más de 120 páginas, donde copio de forma textual las devoluciones y conversaciones con Yamandú. Conversaciones que hicieron lo que es hoy “Acumuladores”.

¿Cómo fue el recorrido de “Acumuladores” después de la Clínica? ¿Qué se viene a continuación?

“Acumuladores” lo presenté por primera vez en la Galería de Arte del Teatro Rafael de Aguiar de San Nicolás de los Arroyos. Hacía seis años que no exponía mi obra en mi ciudad natal. La obra completa, compuesta por siete pinturas, tres objetos y dos instalaciones, estuvo colgada durante un mes. Fue una de las inauguraciones más cargadas de emociones que viví hasta el momento, no solo por la carga que tenia la obra, sino porque también fue el reencuentro con el público de San Nicolás. Sumado a esto, era la primera vez que exponía instalaciones.

Finalizada la primera presentación comencé a buscar donde llevar “Acumuladores” y el siguiente destino fue la Feria Internacional de Arte de Rosario, aunque aquí solo pude llevar una selección de la obra y no mostrarla en su totalidad.

Actualmente estamos en contacto con salas de Paraná y Capital Federal para poder mostrar “Acumuladores”.

 


 

El despojo de lo pasado, hace que formemos nuestra propia historia, y no hablo de olvido, sino de materialización y puesta en valor de los recuerdos de nuestro cuerpo.

 

Para finalizar, elegimos una de las preguntas del texto presentación de “Acumuladores”: ¿Qué cosa hace que necesitemos cuanto tenemos? 

Creo que fundamentalmente el miedo al cambio, al crecimiento, al despojo. Ya sea de lo material como de lo inmaterial. Siempre me gusta citar una frase de Carlo Carrà: “materializo lo inmaterial usando formas materiales”. Y creo que el secreto puede estar ahí. En mi caso, y hablando estrictamente de lo personal, una vez que consigo materializar mis emociones en las obras, logro despojarme totalmente de ellas. Y el alivio se siente en el cuerpo, hasta la piel se me vuelve más sensible, como si se recuperara para volver a sentir emociones nuevas. El despojo de lo pasado, hace que formemos nuestra propia historia, y no hablo de olvido, sino de materialización y puesta en valor de los recuerdos de nuestro cuerpo.

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Diría que la acumulación es la trampa en la que caen las personas que tienen miedo a los cambios, a las criticas, al crecimiento como ser humano.

 

“Acumuladores” también tiene que ver con la desigualdad en la distribución social, con los extremos de riqueza y pobreza. Acumular es, de alguna forma, tener para que los otros no tengan: excluir. ¿Podemos encontrar en esta obra aspectos de resistencia y de utopía, claves de un ideal de abundancia para todos en lugar de acumulación para pocos?

En realidad “Acumuladores” habla estéticamente del apego o la abundancia de cuestiones más bien inmateriales. Tiene un trasfondo profundo de mi mirada personal sobre lo social. Hay obras que hablan de la acumulación de muertos en el último período democrático argentino, de la acumulación de células de VIH en un cuerpo infectado, de la acumulación de falsos ahorros en la post-crisis Argentina, etc. No está pensada la acumulación como atesoramiento por codicia, sino el resguardo de aquellos hechos que han ocurrido en nuestras vidas y de los cuales nos cuesta desprendernos. De esos hechos sociales que nos marcan como Estado de derecho, y que directamente no somos responsables, o ¿si?.

Lo que puede leerse en un recorrido amplio y completo de toda la muestra es una fuerte denuncia social y personal, de los acontecimientos y hechos políticos, sociales y económicos que transcurrieron en nuestro país en los últimos años. Que se pueden extrapolar perfectamente a Latinoamérica.

La abundancia para todos y de todo, es una utopía, al igual que la acumulación. Diría que la acumulación es la trampa en la que caen las personas que tienen miedo a los cambios, a las criticas, al crecimiento como ser humano. Podemos ser millonarios, y a la vez un pobre tipo. Podemos crecer acumulando experiencias, pero de nada sirven si no enseñamos en base a las mismas.

 


Agradecemos a Leonardo el tiempo que nos brindó para compartir sus reflexiones personales sobre cómo un proyecto artístico se gesta, desde la idea a la exposición.

Para profundizar en estos temas, les proponemos consultar la guía gratuita para la elaboración de proyectos de artes visuales y el nuevo curso online con orientación de Yamandú Cuevas.

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