No todo es celulosa: cuatro cosas que deberías tener en cuenta en la discusión sobre ebooks

No es fácil conversar sobre e-books y despegar de algunas preguntas de sentido común iniciales: que si el libro de papel morirá o sobrevivirá; que si es más agradable la experiencia de lectura sobre celulosa o en pantalla; que si los lenguajes multimedia y la interactividad marginarán la lectura introspectiva, lineal y solitaria. Etcétera. Sin embargo, la emergencia de los e-books tiene muchas dimensiones que exceden la cuestión de “la muerte del libro” o su sustitución por algún maravilloso aparato. En este post se intenta hacer una modesta síntesis de los temas básicos que los ciudadanos, consumidores y creadores de libros tendríamos que comenzar a considerar.

1. Los ebooks como tecnología

El libro de papel es ya una gran tecnología, una forma de copiar palabras para comunicarlas de forma remota a un público disperso y para acceder a la información a través de un dispositivo manual, portable, relativamente barato. Pero llegan los archivos digitales, con costos de reproducción cero, aparecen tecnologías como la “tinta-electrónica” o e-ink que digitaliza incluso las comodidades del papel. Contamos con una red de redes global que nos permite intercambiar cualquier archivo digital con cualquier persona en el mundo. Aparecen dispositivos para llevar miles de libros en un pequeño espacio (e-readers, tablets, laptops, smartphones). A la par de estas nuevas comodidades y múltiples vías de acceso, surgen tecnologías, como el DRM, para evitar la copia y limitar el uso que podemos hacer de los archivos digitales “legales”. Pero los libros electrónicos son mucho más que archivos digitales y dispositivos tecnológicos para acceder (o restringir el acceso) a ellos. Las nuevas formas de producir, distribuir y acceder a la cultura y el conocimiento implican cambios productivos, culturales, económicos y también políticos.

2. Los ebooks como unidades de comercialización y consumo

Federico Heinz en “De libros electrónicos, agua seca y otras quimeras”  (un intersantísimo post en su blog personal) se pregunta si es válido mantener la equivalencia entre el libro como formato y el libro como obra. La industria editorial se basó durante mucho tiempo en comercializar en un mismo objeto el contenido y la forma de acceder a él. ¿Sigue siendo válido este enfoque que ahora la industria quiere perpetuar en lo digital? ¿Qué consecuencias puede tener si lo llevamos a los libros electrónicos? Para entenderlo, recomiendo este artículo que explica cómo este modelo construye al e-book como anti-libro. Comienzan a surgir disyuntivas entre el derecho a leer, el derecho a copiar y el derecho de autor, que vale la pena estudiar. Aquí pueden leer algo de esto. En esta entrevista a Joost Smiers se puede profundizar en esta disyuntiva.

3. Los ebooks y la democratización de la cultura

Quizás la dimensión más importante es la digitalización de la cultura como su posible democratización gracias al acceso masivo al conocimiento. En este sentido, Internet puede ser vista como una gran biblioteca. El sueño de una biblioteca universalmente accesible. Pero hay distintos modelos posibles para esta biblioteca.

Actualmente existen muchos sitios para bajar libros gratis, algunos de ellos son en definitiva portales publiciatrios y otros son organizados sin fines de lucro por los propios usuarios, pero siempre son iniciativas reprimidas y perseguidas por distribuir material con copyright. Son las más completas, quizás, alimentadas por el deseo de compartir de muchos, muchos usuarios. Pero tienen la debilidad de que, mientras compartir sea considerado piratear, tendrán que seguir en la precariedad de su situación legal. A menos que finalmente triunfen las luchas políticas por cambiar la legislación del copyright y contemplar en ella la compartición de links.
Las librerías y bibliotecas virtuales que se proponen como alternativa “legal”, vendiendo, alquilando o “prestando” libros “en la nube” pueden ser interesantes como forma más rápida y eficiente de distribuir libros, pero no para democratizar realmente el acceso. Simplemente cumplen con el sueño omnipotente del mercado global de derribar toda barrera territorial, pero únicamente para el comercio.

Y también existen ejemplos como OpenLibra o el Proyecto Gutenberg. Bibliotecas gratuitas, abiertas, participativas, con entera libertad para subir, bajar y compartir archivos digitales. Quizás la verdadera solución del futuro de las bibliotecas: recopilar y compartir libros que en su génesis son libres. Esos son los libros del futuro. Sobre cómo podrían ser estas bibliotecas, se puede leer en esta entrevista a Robert Darnton.

4. Los ebooks como libros

Y finalmente, ya que estamos hablando del futuro del libro, volvamos a ese análisis inicial que habíamos hecho a un lado: ¿qué cambia cuando los libros ya no son todos de papel?

Nuevamente, no todo pasa por el ecológico fin de las pasteras de celulosa. Además del acceso a obras en formato digital, también comenzamos a contar con formas de gestionar la información que hay en ellas, y eso también transforma los libros. En efecto, el libro electrónico es mucho más que acceder  a información, como lo hacíamos en las bilbiotecas tradicionales. Hay posibilidades interactivas, hipermedia y colaborativas que cambian la forma de encontrar los contenidos, utilizarlos y compartirlos. Como se  pregunta Alejandro Piscitelli: “¿Estamos viendo el fin de la lectura o mas bien el fin de la lectura solitaria, silenciosa, en papel, y el inicio de la lectura colectiva, multitasking, en la pantalla?”.

Más que cambiar simplemente el formato, el soporte o el dispositivo de lectura, están cambiando la lectura y la escritura como práctica cultural. Se trastoca la noción de autor individual, de obra cerrada, de público solamente como consumidor, de la redacción de textos como competencia cultural central. Volviendo a Piscitelli, quizás la transformación del libro se trata del “pasaje de un número irrestricto o gigantesco de lectores -en relación a un número minoritario de escritores- a un sistema de lectoescritura multimedial mucho mas democrático y masivo de lo que hemos visto nunca antes”.

Para finalizar, les dejo dos videos de seudo-publicidad. La propaganda del “Book” (a esta altura un clásico) y la presentación de una serie de posibles dispositivos y las nuevas experiencias de lectura, o más que lectura, que podría generar.

 

 

Nota: Este post es una síntesis del producto de diez días de intercambio en el seminario online “Ciencia, Tecnología y Sociedad” que estuve coordinando como docente en la Maestría en Tecnología Educativa de CLAEH (centro de estudios de posgrado en Montevideo). En el seminario hicimos bastante énfasis en lo educativo, pero muchas cosas se tocan con temas de Ártica, por lo que quise compartir la síntesis en este espacio.

Foto: “Lazy day reading with the new Kindle” de Malenkov in Exile.

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