Comunidades de apoyo a la música

Fuente de la imagen: A Splash of Colour por garryknight

No es un secreto para nadie que el mundo de la música en Internet es vasto y que las descargas y el streaming son la forma en que la gran mayoría de los aficionados escucha música en la actualidad, independientemente de si estos aficionados son compradores de discos. Pero la red no es solamente un lugar para escuchar, sino también para compartir gustos, descubrir cosas nuevas y hacer recomendaciones a otros. Estos aspectos sociales del disfrute de la música se vuelven cada vez más importantes para la promoción musical. Además, la compartición de música en la red también ofrece oportunidades para recompensar a los músicos, aunque de forma diferente respecto de la que dominó la industria musical hasta finales del siglo pasado. En este post listamos una serie de proyectos que le han buscado la vuelta a la vinculación entre músicos y usuarios de música, generando comunidades de apoyo a la música.

No se trata de las plataformas más usadas. En este post no vamos a exponer los casos de los grandes jugadores, como Spotify o YouTube, sino respuestas de tipo más diverso y escala más pequeña.

Jamendo: una plataforma de música en descarga libre y para usar en proyectos sin fines de lucro. Al mismo tiempo, ofrece un sistema de venta de licencias para usos comerciales. El sistema se apoya en la simplicidad de las licencias Creative Commons.

Humble bundle: es un modelo donde lo que se comercializan son paquetes de obras con un sistema pay-what-you-want o “paga lo que quieras”. Este formato ya viene siendo aplicado exitosamente en libros y videojuegos, y ahora también con álbumes musicales. El énfasis está en que el usuario, en lugar de enfrentarse con miles y miles de títulos entre los que es muy difícil encontrar algo de interés, recibe esta recomendación de un puñado pequeño de obras seleccionadas por los curadores del proyecto, según criterios de posible interés para una comunidad de oyentes.

Bandcamp: es una plataforma donde los artistas suben sus discos y pueden elegir cómo quieren ofrecer su música, incluyendo las 6 licencias Creative Commons y con la opción de ponerle un precio a las descargas o adoptar el sistema pay-what-you-want.

Taringa Música: se trata de un sistema de streaming de música que es gratis para los usuarios y que reparte los ingresos publicitarios con los autores.

En las plataformas que acabamos de mencionar son los propios músicos quienes comparten sus canciones o quienes dan su consentimiento a terceras partes, a las que además habilitan para reproducir y eventualmente comercializar la música. Pero también existen otras plataformas que no alojan la música, sino que hacen una agregación y curación de música previamente alojada en otras plataformas, como Bandcamp o YouTube, evitando los costos del streaming. Estas plataformas no cobran por las descargas ni por la reproducción, ni se ocupan de comercializar las obras. Incluso remiten a la compra del disco por los canales que ya están usando los músicos, a través de enlaces a la web de los músicos, a iTunes, a Amazon, etc. Dos ejemplos destacados que tienen enfoques diferentes dentro de esta categoría son:

Last.fm: Lo interesante de este servicio es su sistema de recomendación de música en base a los gustos de los usuarios. El principal aporte de esta plataforma no es el alojamiento de la música (que está tomada de listas de reproducción de YouTube), sino el algoritmo que permite encontrarla y relacionarla para facilitar el descubrimiento de nueva música a partir de intereses musicales previos.

Discos Compartidos: es un proyecto más artesanal, con sede en Argentina, que lo que hace es agregar en una sola página los discos de música indie argentina que los artistas suben a Bandcamp. Generan así un muestrario de discos seleccionados y los tratan de dar a conocer. El criterio es que sean discos que se pueden descargar gratis. Al mismo tiempo, Discos Compartidos promueve que la gente pague al músico a través de Bandcamp, en caso de que el disco tenga la modalidad “pay-what-you-want”. O sea, invitan a que después de descargar un disco gratis, colaboremos con el músico si el disco nos gustó.

Finalmente, podemos mencionar las comunidades de intercambio de música entre usuarios. Estas comunidades contribuyen no solo con la difusión de la música, sino muchas veces con la recuperación de la música que ya no se edita. Aun sin el permiso explícito de los artistas, muchas de estas comunidades promueven la compra de los discos de los artistas y establecen sus propios regímenes de propiedad intelectual ad hoc en los que se autoimponen plazos de restricción para los discos nuevos, por ejemplo, subiendo los discos solo después de 6 meses de que hayan salido a la venta.

Creemos que el futuro de la distribución por Internet pasa por modelos diversos que tienen una cosa en común: la creación de comunidades musicales que unen a músicos y usuarios, con el fin de promover nuevas escenas musicales y, al mismo tiempo, rescatar el patrimonio musical para ponerlo en circulación. En estas comunidades se establecen mecanismos variados de financiamiento de la música, que generan nuevas oportunidades a proyectos interesantes.

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