Usuarios y tipógrafos en la cultura digital

Foto: Shirt, por Stefan Unkovi en Flickr.

Un texto es más que un texto, es más que un conjunto de letras que se traducen en fonemas. Los tipos de letras que representan de formas variadas esos fonemas, están muy presentes en nuestra vida cotidiana y aunque tenemos poca conciencia de su influencia, es un aspecto determinante de la manera en que nos comunicamos. Sin saber mucho del arte de la tipografía, que es todo un arte, es fácil darse cuenta de que hay un sinnúmero de elementos objetivos y subjetivos en las letras impresas, que añaden una capa de significación al mensaje, mucho más allá de lo que las palabras están diciendo.

Yo diseño, tú diseñas, nosotros diseñamos

Desde que las computadoras personales son populares, tenemos una vinculación con la tipografía mucho más cercana, ya que empezamos a convertirnos en editores y diseñadores gráficos amateurs expuestos a un montón de decisiones de las que quizás no somos conscientes, pero que asumimos y que afectan la lectura y la interpretación que otros pueden hacer de los textos y diseños que creamos, para bien o para mal. No es lo mismo leer una larga monografía confeccionada con Times New Roman que con Arial. No es lo mismo crear un anuncio en la célebre Comic Sans que usar la modernista y limpia Helvética. Cualquiera podría necesitar algunos consejos de diseño, aún sin ser diseñador, así que por eso compartimos este breve video con 22 consejos sobre el uso de la tipografía:

Crear un tipo desde cero es una tarea enorme, un proyecto grande y complejo. De hecho, los tipos de letras que usamos hasta hoy son el resultado de una larga historia que los ha ido modificando, a través del tiempo, el uso, la experiencia y las cambiantes tendencias de diseño.  Este gran esfuerzo es, sin desmerecer el talento individual de los grandes artistas tipógrafos, un esfuerzo colectivo.

¿Quieren saber algo más sobre los más de 50 años de historia de la omnipresente Helvética, descendiente de la Berthold Akzidenz Grotesk y madre de la también omnipresente Arial? Recomendamos ver este apasionante documental realizado por Gary Hustwit. Además de hablar de este tipo en sí, el documental muestra la evolución del diseño gráfico desde la segunda mitad del siglo XX.

En la era digital, como contrapeso a este largo proceso de creación que es incluso histórico, las fuentes son muy fáciles de descargar, instalar, copiar y modificar  (si se tienen los conocimientos necesarios) con programas bastante sencillos de usar (incluso con software libre). Así y todo, un programa, por bueno y sencillo que sea, no hace a la calidad de una buena tipografía. Es el tipógrafo, ese extraño y escaso profesional que todos llevamos dentro, quien tiene las herramientas intelectuales y creativas para hacerlo.

Por eso se considera a las fuentes o tipos como creaciones intelectuales sujetas a derecho de autor, al igual que las canciones y las obras literarias. Para que podamos usarlas, sus creadores o propietarios definen una licencia de uso como ésta. No podemos hacer cualquier cosa con las fuentes que somos capaces de instalar en un abrir y cerrar de ojos. Algunas son libres para uso personal pero no comercial, otras son exclusivamente de pago, otras tantas son gratis pero no libres, y también existen fuentes libres que, bajo licencias semejantes a las del software libre, se pueden modificar.

 

Cambia, todo cambia

Al igual que en otros ámbitos, la digitalización y la popularización de las herramientas de diseño replantean el proceso de creación y el modelo de negocio en la tipografía. No sólo podemos bajar tipos, sino también modificarlos con programas privativos o libres, y a su vez publicarlos, venderlos o regalarlos a cambio de un simple agradecimiento o una donación voluntaria. Lo que se cuestiona aquí –así como en el mundo de la música– no es el papel de los creadores (que se han multiplicado) sino el de las grandes compañías que controlan las creaciones. Igualmente, siguen coexistiendo las tradicionales fundiciones con las digitales, los proyectos privativos con los proyectos open source. Lo interesante es tener en cuenta que hay muchísimas alternativas, herramientas y recursos en el uso y creación de tipografías que no han hecho otra cosa que democratizar este patrimonio tan valioso.

Nos quedamos con estos dos párrafos que expresan lo que significa la creación de tipografía para la OSP-foundry -una fundición que se dedica a las fuentes libres:

“For us, typography is more than the work of solitary masters passing on their secret trade to devoted pupils, committed as they are to a specialist work overlooked by most common people. This image that is carefully preserved in the closed world of type design, obscures the fact that typography today is lightweight and widespread. It certainly contrasts with the invitation of Free Software to anyone to run, copy, distribute, study, change and improve.
Could the production and distribution of Libre Fonts turn this patriarchal system inside out? What if expert and amateur users work together and make improvements to the typefaces they use, what if they share these fixes with others? What if the design of a typeface would benefit from the many eyes of designers working around the world? What if a typeface was not a fixed entity, but a networked set of elements, responding to context and types of use?”

Este es un tema que seguro apasiona no sólo a los profesionales del diseño sino a muchos  que, como nosotros, adoran la tipografía y pasarían horas eligiendo la mejor para crear incluso un simple cartel que ofrece tortas fritas y agua caliente. A todos ellos, y especialmente a Yamandú Cuevas (por recomendar el documental sobre Helvética), dedicamos este post.

Por cierto, no queremos dejar afuera a quienes no se complican la vida con la tipografía y entienden que cualquier cosa puede expresarse en Comic Sans. Para ellos, este otro breve video.

 

Todos los videos pueden encontrarse en nuestros favoritos de Vimeo.

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