Tendencias 3.0 relevantes para la gestión cultural

Como gestor cultural ya te sientes en el mundo 2.0: estás en las redes sociales, botoncitos de Twitter y Facebook pululan en tu sitio web, subes los videos de tus eventos a YouTube, las fotos a Flickr y últimamente a Instagram. Tal vez blogueas, lo cual sin duda es genial para darle narrativa y conversación a tu proyecto cultural. Pero te das cuenta pronto de que tener perfiles, conectarte a ellos y actualizar tu información no es para nada suficiente. Tu próximo paso es comenzar a pensar en clave 3.0: generar actividades culturales en red, híbridos entre lo físico y lo digital, con tiempos y espacios flexibles. Veamos entonces cómo se pueden bajar a tierra y entender mediante ejemplos las tendencias principales de la Web 3.0 en el sector cultural.

“En la nube”: cultura ubicua

Google Doodle

Trey Ratcliff via Compfight

El concepto de “nube” implica que se puede acceder a contenidos y aplicaciones que no están instalados en ningún dispositivo, sino que son accesibles en Internet desde cualquier dispositivo (computadora, smartphone, tablet, etc.). Es un concepto que acompaña todo lo que es el desarrollo de las tecnologías móviles, ya que implica que, estemos donde estemos, estamos conectados, descargando y distribuyendo datos. Esto implica que los proyectos culturales pueden ser 24/7, interactuando con el público en cualquier lugar y a diferentes horas, y que su actividad se expresa en archivos abiertos y fácilmente encontrables por cualquier persona. Las galerías de artes virtuales, por ejemplo, presentan esto como una de sus principales ventajas, aunque a veces caen en el error de establecer limitaciones artificiales (exposiciones temporales, navegación poco intuitiva en pos de imitar el tradicional “cubo blanco”) como explica Pau Waelder en su excelente post “Del museo ubicuo al museo portátil: coleccionar y difundir el arte digital”.

 

En tiempo real: sincronizando relojes

Transit spatio-temporel (Time & Space Transit)

Fred via Compfight

Dado que Internet deslocaliza la actividad y la hace menos dependiente de tiempos y espacios concretos, somos parte de un flujo constante, en tiempo real, de información y actividades. ¿Cómo podemos formar parte de ese flujo desde el sector cultural? No sólo “subiendo” información sino participando del diálogo en tiempo real, en debates como #cultura18 en Twitter o DoingDoing a través de “quedadas” o hangouts. O tal vez, construyendo conocimiento durante una jornada compartida, como fue el #P2PWikisprint, o bien generando instancias de formación con algo tan simple como un pad. No se necesitan tecnologías complejas para llevar la cultura a la web en tiempo real. Se necesita creatividad y una buena red que acoge la actividad y le da vida.

 

Realidad aumentada: mostrando realidades invisibles

PLANETART work in MoMA, New York

PLANETART via Compfight

La combinación de conectividad ubicua, geolocalización por GPS y reconocimiento de imagen mediante cámaras de video nos sitúa en escenarios de ciencia ficción: con un teléfono móvil que apunte su cámara a determinado lugar u objeto en el espacio físico se nos revela información relacionada con ese lugar y objeto, e incluso nos es posible interactuar con ellos. La realidad aumentada funciona mediante aplicaciones que permiten “acceder a una realidad invisible a primera vista que se materializa junto a los elementos del mundo real, con la ayuda de unos smartphones o teléfonos de última generación”, según explican Roberta y Stefano en su blog “El arte en la edad del silicio”, donde reseñan acciones como el primer flashmob global con realidad aumentada.

 

Espacios híbridos: cultura expandida

Cotrone - Performance interactiva de Marcel.li Antúnez - FOTO © Carles Rodriguez

Pseudo, obra teatral de Mercel.lí Antúnez vía “El arte en la edad del silicio”

El mix de contenidos en la nube, actividades en tiempo real y realidad aumentada nos lleva a un tercer concepto: el de espacios híbridos. Ya no podemos pensar la actividad cultural anclada en un espacio (museo, galería, calle, ciudad) ni en un programa cerrado. Los espacios se multiplican, al poder llevar las actividades a cualquier lado, participar en tiempo real aunque no estemos allí y reconectar lo que pasa en un lugar con lo que sucede en otro. Es así que se cierra la contradicción entre “lo real y lo virtual” y tenemos una cultura híbrida, expandida. Por ejemplo: una obra de teatro puede ser intervenida por el público mediante smpartphones, como hizo Mercel.lí Antúnez (creador de la Fura dels Baus).

 

Inteligencia colectiva

Captura del Museu Ideal de Catalunya en Pinterest

Captura del Museu Ideal de Catalunya en Pinterest

Como gestor cultural en este entorno que es “más que 2.0” te enfrentas con el reto de trabajar en medio de esta a-territorialidad y a-temporalidad de la cultura. Estás inmerso en flujos de información y conversación que atraviesan tu actividad y la de las instituciones en las que trabajas. Como dice José Ramón:

Aparecen otros medios de generar cultura, otros medios para participar en cultura. La cultura en manos de los ciudadanos más allá de los técnicos. Desaparecen los intermediarios físicos y jerárquicos: un cambio estructural para los nuevos modelos de cultura local: el filtro a través de las redes de creación. La inteligencia colectiva es la que construye la cultura. El flujo continuo de cultura”.

¿Pero cómo gestionamos este flujo? El concepto de inteligencia colectiva aquí es fundamental: el conocimiento construido colaborativamente mediante conexiones relevantes que ayudan a filtrar la información y a hacerla circular por las redes adecuadas. Lo que hace un gestor cultural 3.0 es conectar, tender puentes, facilitar conversaciones, superando la actitud “difusionista” para pasar a tejer redes y animar actividades. De allí emergen proyectos culturales como el Museo Ideal de Cataluña o Pantalla Global, iniciativas que habilitan no sólo la opinión o la replicación de los contenidos, sino que se basan en lo que el público comparte y considera relevante.

El rol de un gestor cultural 3.0 sería el de generar plataformas, contenedores y directrices para este flujo disperso de información, que ya está en la red, pero que se “cuela” por los más diversos agujeros. El gestor cultural 3.0, con herramientas tecnológicas, ayuda a generar canales y contextos adecuados para esta creatividad tan líquida y posmoderna.

Éstos y otros temas vamos a tratarlos en el curso online Gestión Cultural 3.0, en el que esperamos contribuir a que los profesionales del sector cultural incorporen estas tendencias en sus actividades, no como meros consumidores de nuevas tecnologías, sino como verdaderos líderes de procesos de cambio en sus territorios, instituciones y colectivos.

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