Casciari y su nuevo experimento editorial: nadie regala PDFs para los cumpleaños

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El nuevo experimento editorial de Hernán Casciari, director de la revista Orsai, busca demostrar que desde un blog, en pijama y pantuflas, se pueden vender más libros que con todos los canales de comercialización y promoción con los que cuenta un concentrado grupo editorial multinacional. Pero no sólo va a demostrar esto, sino también, que no hay que esperar décadas para liberar una obra, sino que ésta puede ser vendida beneficiando directamente a su autor, al mismo tiempo que está disponible para su descarga gratuita en PDF desde el mismo blog en que se vende. Su libro “El pibe que arruinaba las fotos” ya se puede descargar gratis o reservar en papel desde Orsai. En momentos en que se pretende aumentar la duración del copyright en nuestro país, Uruguay, de 50 a 70 años, un experimento como éste demuestra que hay autores que prefieren la libertad a la protección exagerada. Autores que no sienten necesidad de blindajes legales, a quienes les resulta suficiente una comunidad de lectores que comparten sus intereses y que no están en la vereda de enfrente, ni del otro lado de la vidriera.  Autores que desde el primer día en que ponen a la venta un libro entienden que regalarlo no va a disminuir sus ventas, sino todo lo contrario. Porque nadie regala PDFs para los cumpleaños.

No podemos más que saludar este experimento de Casciari que con certeza será exitoso, como lo es todo su emprendimiento editorial y su modelo de empresa familiar y comunitaria que venimos siguiendo en Ártica a través de varios posts. Se podrá decir que este modelo es excepcional y que no cualquier autor que suba sin más sus textos a la red tendrá un éxito comparable. Pero no, este modelo, lejos de ser una excepción, es el futuro. Aunque es claro que no se trata solamente de compartir textos, sino de construir una comunidad de lectores que comparten el material, que conversan y difunden el trabajo del autor.

El proyecto Orsai comenzó siendo un blog personal de un escritor con un sincero anhelo de comunicación que fue capaz de convencer a un público y entender que ese público siempre es una red, antes que un conjunto de individuos atomizados y meros consumidores. Orsai se fue transformando en una comunidad y en una señal de identidad compartida por esos lectores. No es fácil lograr esto. Demanda trabajo y paciencia. Hay que hacer buenas migas con la tecnología y comprender que la red no es un canal de marketing unidireccional y que un autor autogestionado (empoderado) no puede seguir la misma lógica que la de un grupo editorial. Se trata de estimular la comunicación entre personas, incluyendo la compartición de copias de tus obras.

En el mundo de hoy, ningún plazo de protección va a mejorar ni las ventas ni los ingresos ni la calidad de vida de los autores. Por el contrario, los plazos exagerados pueden perjudicarlos, porque esos mismos autores no pueden acceder libremente a la creatividad precedente para reutilizarla, reinterpretarla, incorporarla a trabajos nuevos o transformarla. No pueden siquiera acceder en muchos casos a sus propios trabajos, como en el caso de Casciari, que todavía tiene contratos con el grupo Mondadori y debe esperar a que estos caduquen para que sus primeros libros estén disponibles bajo un modelo distinto. Esto no se debe ciertamente a los plazos del copyright, sino al contrato con la editorial, pero responde a la misma idea de que la exclusividad (y la exclusión) es un argumento de ventas.

Incorporar por defecto las libertades y derechos de las personas en cualquier modelo de negocios, ser capaz de aprovechar la tecnología en vez de pelearse con ella y hacerse cargo de fomentar la construcción de una comunidad, son tres aspectos claves, a nuestro entender, del futuro del sector cultural y de todos sus actores.

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