Entrevista en el blog Arte para la Vida

Imagen por Unsplash en Pixabay bajo CC0.

Hace unos días nos entrevistó Fidel Gómez del equipo de Arte para la Vida, un blog creado muy recientemente que habla sobre formación artística y medios online. A continuación les compartimos la entrevista, donde conversamos sobre comunicación online, gestión cultural, nuevos modelos de sustentabilidad de la cultura, derechos culturales y propiedad intelectual, entre otros temas. Estamos satisfechos porque salió una conversación muy interesante a partir de las repreguntas que nos hicieron. Pueden leer el post original de la entrevista en este enlace.


Fidel Gómez: ¿Qué es Ártica?

Mariana Fossatti y Jorge Gemetto: Describimos Ártica como un centro cultural online. Es decir que es un espacio web donde tienen lugar actividades culturales como cursos, seminarios, conferencias y congresos. Buscamos aportar a la web espacios de efervescencia donde la gente se encuentre para aprender y reflexionar sobre cultura.

FG: ¿Cuáles son sus principales áreas de trabajo?

MF y JG: Trabajamos sobre todo en la intersección entre cultura, arte y nuevas tecnologías. Hacemos formación en nuevas herramientas y estrategias digitales para la gestión cultural, así como en el cambio de paradigma hacia una cultura más libre y abierta, donde la colaboración y el acceso libre son pilares fundamentales. Investigamos y brindamos talleres sobre la generación de contenidos culturales en Internet, el desarrollo de estrategias digitales de comunicación y promoción cultural, y la creación de proyectos en áreas específicas como las artes visuales o la música.

FG: ¿En qué forma Ártica está ayudando a la gente del mundo del arte?

MF y JG: Creemos que estamos ayudando a mucha gente del arte y de la cultura a entender el cambio de paradigma que mencionamos antes, y a poder de esta manera implementar sus proyectos artísticos de forma autónoma y eficaz. Estamos muy contentos de habernos transformado en cierta medida en una incubadora de hermosos proyectos culturales a lo largo y ancho de América Latina y España.

FG: ¿Podrían mencionar algunos ejemplos de esos proyectos, los más relevantes o que han tenido mayor impacto?

MF y JG: Hemos tenido el gusto de brindarles formación a los impulsores de proyectos culturales como el Observatorio de la Cultura de las Islas Baleares, la empresa mexicana de gestión cultural Aforo, la iniciativa cultural La Nieve de Suecia, y también a personas que manejan los medios digitales de museos e instituciones como el TEA de Tenerife, el Parque Explora de Medellín y el Museo Picasso Málaga. Además, ayudamos a artistas destacados, como Claudia Contreras, a crear sus espacios web.

FG: ¿Quiénes están detrás de Ártica?

MF y JG: Los coordinadores somos Mariana Fossatti y Jorge Gemetto, de Uruguay. En las actividades de gestión cultural trabajan con nosotros Pilar DM y Jose Barcia, de España. En lo que tiene que ver con las artes visuales, nuestro referente es Yamandú Cuevas, de Uruguay. Si bien este es el equipo estable, muchas otras personas han colaborado en estas áreas y en otras, como el cine y la gestión de las músicas.

FG: ¿A quiénes van dirigidos los contenidos de Ártica?

MF y JG: Van dirigidos a gestores culturales, artistas, profesionales y activistas de la cultura en general. Generalmente abordamos temas de tecnología, pero siempre con el foco puesto en su uso y aplicaciones en procesos culturales.

FG: ¿Consideran que los medios online se adaptan y son funcionales para las necesidades del artista contemporáneo?

MF y JG: Indudablemente Internet y las tecnologías digitales han abierto nuevas posibilidades para los artistas. En primer lugar, Internet es una herramienta extraordinaria para conocer obras, aprender, conectarse y conversar con otros artistas. Pero además, conocemos innumerables casos de artistas que dan a conocer su obra a través de la web y que venden sus trabajos a través de medios online. En este sentido, el uso inteligente de la web ha permitido a muchos artistas desarrollarse y trabajar con una mayor autonomía, en un contacto más directo con sus pares y con el público. Por supuesto que existen en Internet grandes monopolios como Facebook y Google que limitan y condicionan las posibilidades de autonomía, pero así y todo estamos en una época de grandes cambios para la práctica y la gestión del arte, donde se abren posibilidades para que haya una cultura más abierta y democrática.

FG: Cuando definen a Facebook y Google como monopolios, ¿a qué se refieren exactamente? Ya que también podemos apreciar que muchos artistas, en diversas áreas, se aprovechan de estas plataformas para dar a conocer sus trabajos y proyectos, llegándoles a miles de personas, lo cual les permite escalar en el medio, consolidándose como referencias importantes dentro del mundo online, así como lograr mejorar sus ventas directas, incluso hacer contactos muy beneficiosos, que antes de la existencia de estas plataformas era impensable. ¿Qué hay de malo en ello?

MF y JG: Sin dudas que se han abierto posibilidades y que hoy en día los artistas y proyectos culturales independientes tienen muchas más oportunidades que antes. Es muy cierto que Facebook, Twitter o Google han sido la puerta de entrada de muchas personas a Internet, pero no fueron estas empresas las que inventaron la posibilidad de la publicación instantánea y de la conexión entre pares, sino que aprovecharon tecnologías libres ya existentes, como los blogs y los feeds de noticias. El problema con Facebook y Google es que recentralizan la web, lo cual genera una dependencia enorme respecto de estas plataformas. Hoy en día, por ejemplo, es muy difícil tener alcance masivo en Facebook a menos que uno pague. Es decir, nuestras publicaciones no les llegan a nuestros propios seguidores porque los algoritmos reducen el alcance de las publicaciones deliberadamente, y esto es así porque el modelo de negocios de Facebook está basado en la publicidad. Cada vez que Facebook cambia su algoritmo (un algoritmo que nadie conoce salvo Facebook), miles de proyectos culturales se ven afectados y deben hacer ajustes a sus modelos a partir de los dictámenes de la plataforma. Sin negar que hoy en día estas herramientas son necesarias, nosotros apostamos a un ecosistema donde los pequeños proyectos estén entrelazados entre sí, y sean más independientes de las grandes corporaciones.

FG ¿Qué alcance puede llegar a tener la obra de un artista contemporáneo, si se vale de medios digitales online?

MF y JG: Como todos sabemos, Internet abarata enormemente los costos de comunicación, difusión y promoción. Esto permite dar a conocer la obra a nivel global, a muy bajo costo. Pero que uno pueda mostrar su obra en todo el mundo no quiere decir que existan automáticamente personas que conozcan o les interese nuestra obra. Esta diferencia entre, por un lado, la capacidad técnica de reproducir y comunicar de manera inmediata un contenido en todo el mundo, y por otro lado, el tamaño de la audiencia que tiene ese contenido, es lo que genera bastante frustración en algunos artistas. Creemos que lo que media entre una cosa y la otra es la inserción del artista en una comunidad online, es decir, en el diálogo con un conjunto de gente de distintas partes del mundo interesadas en los mismos temas. Sólo en la medida que formamos parte de una comunidad, podemos tener colegas y espectadores con los cuales desarrollar nuestra práctica artística. En Ártica, por lo tanto, hacemos mucho énfasis en cómo insertarse en las comunidades, cómo contribuir a nutrirlas y a animarlas para el beneficio mutuo de los artistas y del público.

FG: Siguiendo la pista de esta idea, ¿qué les parece la idea de que cada artista pudiese trabajar desde su sitio web, alimentando una audiencia interesada en su trabajo, con contenidos de valor, y aprovechar estas estrategias para generar un tipo distinto de relacionamiento con su público, incluyendo los demás profesionales del arte, como los docentes, los curadores, críticos, gente de los museos, gestores culturales y galeristas? Y desde esa relación generar nuevos tipos de legitimación del arte contemporáneo, más cercanos al artista y sus procesos creativos, ¿cómo ven esta posibilidad?

MF y JG: Efectivamente, estas tendencias son las más interesantes. Por eso, es necesario seguir impulsando y alimentando una blogósfera artístico-cultural fuerte, dado que ésta genera espacios de legitimación más democráticos. También es importante contribuir al debate reflexivo en foros, grupos, congresos y otras actividades online que reúnen a las comunidades. En otras palabras, como artistas y como público necesitamos construir nuestros propios medios, para ganar poder desde las bases y democratizar el sistema de la cultura.

FG: ¿Qué son los derechos culturales en internet?

MF y JG: La democratización tanto de los contenidos culturales como de los medios de producir cultura provocó en los últimos años una reacción muy fuerte de las viejas industrias de la cultura (discográficas, editoriales, estudios de cine) que vieron amenazado su negocio. Empezaron por tanto una persecución a todas aquellas personas y colectivos que producen y consumen cultura por fuera de su circuito. Para esta persecución, la herramienta principal fue la propiedad intelectual: gracias a un fuerte lobby, se endurecieron las leyes, se ampliaron los plazos de restricción, se crearon juzgados y cuerpos policiales especializados en reprimir la mal denominada “piratería”, que en realidad es el derecho de las personas a acceder a la cultura. En Ártica hacemos un fuerte activismo en favor del acceso a la cultura y enseñamos a los artistas y gestores culturales la aplicación de modelos sostenibles de producción cultural que generan ingresos sin criminalizar al público. A su vez, tratamos de concientizar sobre la necesidad de combatir a los monopolios y las élites de la cultura (en especial, a las industrias culturales multinacionales y a las entidades recaudadoras de derechos de autor), porque esta disputa es imprescindible para favorecer la diversidad y el acceso.

FG: En este contexto tan amplio, ¿cómo quedaría la propiedad intelectual, y me refiero a los artistas en sí, no a las grandes industrias? Todo artista tiene derecho a que su trabajo sea respetado. ¿Cómo se podría ajustar este hecho con la idea de derechos culturales?

MF y JG: Las grandes editoriales, discográficas y estudios de cine han hecho durante décadas un trabajo de lobby excelente para hacernos creer que los derechos de los artistas están en oposición a los derechos del público, cuando esto no es así. Existen modelos de probada efectividad que generan ingresos a los artistas (muchos más ingresos que los magros porcentajes que paga la industria) sin afectar el derecho de acceso del público. La preventa, el crowdfunding, la venta de ediciones premium, el merchandising, las presentaciones en vivo, la venta de piezas originales, los trabajos a medida, los esponsoreos, los fondos y subsidios, la giras y conferencias, los modelos “pay what you want” y muchísimas otras estrategias de generación de ingresos para los artistas son perfectamente compatibles con el acceso irrestricto. De hecho, la libre disponibilidad de las obras funciona hoy en día como una forma de promoción de los artistas. En realidad, creemos que el principal desafío para apuntalar los derechos culturales tanto de artistas como de usuarios de cultura es deshacernos de los intermediarios y de los modos de producción del siglo XX, generando a la vez nuevos medios, mercados e instituciones culturales más inclusivos y democráticos.

FG: ¿Cómo fue la experiencia del Congreso online de Gestión Cultural, cuáles fueron los resultados?

MF y JG: Para nosotros fue una oportunidad de experimentación muy intensa en el formato y la dinámica del congreso. Humildemente, creemos que nunca había ocurrido una experiencia así. Invitamos a otros 5 colectivos a coorganizar el evento, cada uno coordinando una mesa temática. El congreso fue distribuido, en el sentido de que su “sede virtual” no fue un sitio web único, sino que fue rotando, con cada mesa temática, entre los sitios web de cada colectivo. Cada mesa temática agrupó alrededor de 6 a 8 ponencias afines e incluyó una ronda de conversación en vivo entre los ponentes, con participación del público. A su vez, se abrieron grupos de Telegram para el debate y se hizo un llamado (afortunadamente muy exitoso) a la cobertura colaborativa del evento.  El resultado para nosotros fue extraordinario. Asistieron más de 900 personas y la discusión se dio en torno a más de 30 blogs y 40 ponencias que están a libre disposición del público para seguir generando conocimiento. Esperamos realizar este año una nueva edición del congreso, abarcando nuevos temas y experiencias.

FG: ¿Dentro de las posibilidades que brinda la plataforma 2.0, cuáles consideran son las más idóneas para los proyectos artísticos y culturales, de acuerdo a las experiencias en Ártica?

MF y JG: Lo fundamental es alcanzar un proyecto cultural sólido y desarrollar un buen plan para ponerlo en práctica. Las herramientas luego se adaptan a ese plan. La ventaja es que hoy en día las herramientas web nos van a permitir implementar nuestro plan a costos mucho más bajos y con mayor autonomía que hace un par de décadas. Si queremos editar un disco, publicar un libro o montar un congreso, no vamos a necesitar enormes inversiones ni esperar a que seamos descubiertos por algún intermediario. Vamos a poder lanzarnos de manera autónoma, apoyados en una comunidad de personas interesadas en temas afines. Si bien las plataformas como Facebook, Twitter o YouTube son herramientas importantes, nosotros hacemos mucho énfasis en la importancia de los blogs y del software libre para la generación de proyectos. Aulas virtuales, repositorios online y todo tipo de funcionalidades web se pueden obtener implementando software libre a muy bajo costo, lo cual nos hace ganar autonomía y fortalece la comunidad. En suma, creemos que las posibilidades más interesantes están en las tecnologías libres y abiertas. Es todo un universo a seguir explorando.

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