Las tres etapas del proceso de escritura web

Fuente de la imagen: Pixabay. CC0.

En los proyectos web culturales por lo general es necesario seguir una dinámica de publicación continua que requiere método y ejercitación. En este post les voy a contar algunas ideas a partir de mi experiencia desde hace ya seis años en Ártica y más de diez en la publicación en diversos blogs.

En el proceso de escritura manejo tres “lienzos”. Estos lienzos son, por un lado, etapas sucesivas que estructuran la escritura de cada post, y por otro lado, espacios de trabajo simultáneos y paralelos por los que van transitando los distintos posts. A continuación vamos a ver cada uno de estos lienzos.

1) Primer lienzo – Lista de ideas para futuros posts

El primer paso es anotar cualquier idea relativa a nuestro proyecto o área de investigación, aunque por el momento no tenga una forma demasiado precisa. También puede ser el título tentativo de un post, o un tema posible a explorar. Estas ideas luego irán “madurando” y orientando las investigaciones y la búsqueda de inspiración.

¿De dónde vienen las ideas? De muchísimos lados. Por ejemplo, de temas y debates de actualidad a los que les podemos dar una vuelta de tuerca personal; de casos de estudio, o conjuntos de casos, que podemos listar y comparar; de tendencias, no necesariamente obvias, que vamos identificando en nuestra área de actividad.

Las ideas pueden estar orientadas a posts individuales o también pueden ser para series de posts o campañas específicas. A modo de ejemplo, para el Congreso Online de Gestión Cultural #GCultural2016 recopilamos ideas con las que luego hicimos una serie que estuvo pautada por el cronograma del Congreso.

Estas ideas quedan “en remojo” para revisarlas periódicamente. Por lo general, una no escribe sobre lo primero que le viene a la mente (aunque a veces hay ciertos impulsos que está bien aprovecharlos), sino sobre los emergentes que surgen de este primer bloc de notas.

También hay que prestar atención a la combinación de estas ideas, cuando encontramos un punto en común que las puede articular de un modo eficaz.

De todas maneras, es importante que la lista de ideas no termine por cohibir el inicio de la escritura. Para eso hay que acumular muchas ideas, sabiendo que algunas van a prosperar rápidamente, mientras que otras van a ser de maduración lenta y varias de ellas van a ser descartadas.

2) Segundo lienzo – Borrador del próximo post

Tomo una idea, o un conjunto más o menos articulado de ideas, del lienzo anterior y empiezo a darle forma con anotaciones, afirmaciones sueltas, hipótesis. Apunto frases para citar y enlaces que utilizaré para buscar inspiración y para referenciar.

Es bueno que pensemos en esta etapa realmente como un borrador, para sentirnos libres de empezar a escribir por cualquier punto. A veces lo primero que se escribe terminan siendo las conclusiones, y a veces las últimas palabras terminan en la introducción. El orden lo vamos a ir encontrando a medida que avanzamos.

En esta etapa se reúnen las piezas del rompecabezas. Estas piezas se van convirtiendo en argumentos. Se van identificando subtemas para generar secciones y se van ordenando las ideas distribuyéndolas en dichas secciones. Se identifican punteos y enumeraciones. También puede darse el caso de que “sobren” ideas y que se eliminen de este borrador y se reprogramen para próximos posts, o quizás para una serie sobre el mismo tema.

En esta etapa es muy importante la investigación: hay que enterarse de lo que otros han dicho sobre el tema. Tal vez nuestro post tenga el valor de una sinopsis de calidad sobre lo que ya se ha dicho, o, por el contrario, se termine destacando por llenar un espacio en blanco que no estaba cubierto, o bien por polemizar con lo que se ha dicho anteriormente. Eso sí: es muy importante enlazar el material al que se hará referencia.

Cuando llegamos a un borrador más cercano al texto que imaginamos como definitivo, es recomendable que alguien más lo lea para recibir algo de retroalimentación. Cuando sea posible, esta retroalimentación incluirá una opinión experta, para revisar el rigor de las argumentaciones, y una opinión ajena al tema, para corroborar que el texto sea accesible para el público.

3) Tercer lienzo – Post en edición

Cuando el borrador ya tiene forma de post, pasamos a su edición definitiva para ser publicado. En esta etapa se relee varias veces el texto para pulir detalles, eliminar redundancias e incluso quitar palabras o frases enteras, así como agregar “puentes” que unifiquen ideas que quizás están poco integradas. Puede surgir la necesidad de separar o de unir párrafos. Estamos en el momento del “amasado final”.

También es el momento del formato y de la corrección.

En cuanto al formato, aplicaremos los estilos a los títulos, subtítulos, viñetas, enumeraciones, citas, notas al pie, pie de imágenes, etc. Seleccionaremos frases para resaltar con negritas. Es muy importante aplicar los mismos criterios para los mismos elementos, de manera que el texto quede con un estilo unificado y se hace más legible.

En cuanto a la corrección, además de recurrir a herramientas automáticas para chequear ortografía y gramática, hay que releer varias veces el texto para identificar posibles errores que estas herramientas no identifican. Hay que prestar especial cuidado a los neologismos y a palabras en otros idiomas.

Si es necesario, se puede crear una tabla de contenidos, para lo que puede resultar muy útil aplicar estilos predefinidos. También se insertan las imágenes y se colocan los enlaces, generalmente seleccionando frases o palabras que se hipervinculan. Es preciso asegurarse de estar referenciando correctamente todo el material utilizado.

En este momento tenemos la oportunidad de relacionar el post actual con posts anteriores de nuestro blog para establecer vínculos internos. Los enlaces internos favorecen que los lectores descubran contenidos, mientras que ayudan a mejorar el posicionamiento web de nuestro sitio.

Finalmente, hay que chequear el título y las primeras frases, que serán lo primero visible en las redes sociales. El título no puede ser muy extenso: no debería superar los 50 a 65 caracteres, y debería incluir algunas de las palabras clave del artículo. Si bien evitaremos crear un título “carnada”, la última revisión es un buen momento para revisar si tiene suficiente gancho y para probar alternativas. Antes de publicar, nos aseguraremos de haber categorizado y etiquetado correctamente el post, para agruparlo con lecturas relacionadas.

Y por fin, ¡publicamos! Sin embargo, un post nunca es una obra definitiva e inalterable. Con la retroalimentación de los lectores y con el paso del tiempo se puede actualizar (si la actualización es significativa, pondremos un aviso), o incluso reescribir. A veces surgen nuevas ideas a partir de los comentarios o durante el proceso de escritura mismo, que se pueden anotar en el primer “lienzo” para reiniciar el ciclo.

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