Creación de un centro cultural 2.0 en Madrid. Entrevista a Rubén Caravaca

Afiche de la iniciativa del Centro Cultural 2.0 en Madrid. Remix sobre una foto de Marta Álvarez.

La ciudadanía de Madrid busca tener su centro cultural 2.0. A través de la plataforma Decide Madrid, un grupo de personas de esa ciudad propuso la creación de un centro cultural 2.0 dirigido a mejorar la oferta cultural existente y a incluir a aquellas personas que por distintas razones tienen dificultades para participar en los centros culturales de los barrios madrileños. La propuesta se da en el marco del presupuesto participativo de la ciudad, y busca generar ámbitos de formación, investigación y producción de cultura, a través de actividades e infraestructuras online, y en coordinación con otros colectivos y espacios culturales.

Según los impulsores de la iniciativa ciudadana, Ártica les ha servido como inspiración para generar la propuesta, cosa que nos da una enorme satisfacción y nos enorgullece. Nos acercamos a ellos para hacerles una entrevista sobre la iniciativa. Hablamos con Rubén Caravaca, viejo amigo y una de las personas que impulsa la creación del centro cultural 2.0 en Madrid.

Ártica: ¿Cómo surgió la idea de llevar un centro cultural 2.0 a Madrid y por qué decidieron presentarla en el presupuesto participativo?

Rubén Caravaca: Parte de dos ejes principales. En primer lugar, los centros culturales públicos de proximidad (así llamamos a los de barrio/distrito) son 90, a los que hay que añadir los que son centrales para toda la ciudad. Han tenido un papel importante pero es un modelo puesto en marcha en los años ochenta que ha sufrido, con los gobiernos conservadores que han gobernado Madrid durante más de dos décadas, un deterioro importante al privatizarse la mayoría de sus actividades y talleres a empresas que buscan, como todas las empresas, la máxima rentabilidad económica.

Con los criterios habituales de contrataciones públicas, las ofertas económicas suelen ser las que salen ganadoras en detrimento de contenidos y programas, generando que los trabajadores tengan que trabajar en condiciones de auténtica precariedad, en muchos casos de explotación. Al final solo algunas empresas acceden a ese tipo de concursos, buena parte de ellas sin tener entre sus objetivos principales el trabajo cultural, pero que concursando intentan conseguir otro tipo de contratos con la administración.

Los horarios es otro de los problemas, abren durante el día pero cuando anochece cierran, con lo cual las personas que trabajan en horarios partidos no pueden acceder nunca a los mismos.

La mayoría de estos espacios culturales de proximidad no están dirigidos por personas formadas en la gestión cultural, tienen un papel más administrativo que de gestión, por lo que todo esto hace que las programaciones se repitan continuamente, dirigidas a un sector de público muy determinado, las personas de edad avanzada habitualmente.

En segundo lugar, el nuevo ayuntamiento ha puesto en marcha el programa de Presupuestos Participativos, este año son 100 millones de euros, que la ciudadanía debe decidir en qué invertirlos. Propuestas que hacen, de forma individual o colectiva, y votan los ciudadanos y que ejecuta el propio ayuntamiento.

Á: Madrid tiene una vida cultural intensa con una gran cantidad de centros culturales públicos y privados. ¿Qué problemas identificaron ustedes en el sistema cultural de Madrid y de qué manera un centro cultural 2.0 puede ayudar a solucionarlos?

RC: Los problemas ya los he enunciado un poco en la pregunta anterior. A las condiciones laborales y horarios que impiden el acceso hay que unir los problemas espaciales, dado que el espacio físico tiene limitaciones imposibles de vencer, en función de la demografía y urbanismo de cada uno de los distritos.

La mayoría de las programaciones casi siempre son de tipo convencional, escasamente abiertas a las posibilidades que permiten los avances tecnológicos y los proyectos comunitarios. Siempre se ha primado más a las personas con nombres propios, que a los trabajos en común o los desarrollados por persona de a pie. Y por supuesto las limitaciones de recursos, humanos, técnicos, materiales y económicos.

Á: ¿Qué tipo de actividades se pueden hacer en el centro cultural 2.0 de una ciudad como Madrid?

RC: Un abanico enorme, como hemos enumerado en nuestra propuesta:

1. Difusión de actividades generadas desde el Distrito (actuaciones, películas, recitales, festivales, exposiciones…) y otras consideradas de interés y que tienen escasa difusión.
2. Formación (talleres, cursos, etc).
3. Reflexión (debates, conferencias, etc).
4. Producción (proyectos artísticos elaborados entre los participantes).
5. Investigación (renovación del conocimiento).
6. Documentación y archivo (biblioteca propia y bancos de datos).

Trabajando en común, todo en red, sin descartar actividades presenciales, difundiendo materiales existentes y creando otros nuevos en salas y galerías repartidas por todo el Centro Cultural Online, sin apenas limitaciones espaciales. Algunos de los ejes principales de la propuesta son:

– Acceso para todos: cualquier persona, colectivo, etc. del distrito puede difundir sus creaciones formando parte del archivo del mismo (videos, películas, actuaciones en directo, artes plásticas, literatura, etc), para ser activos de la cultura y no solo receptores o consumidores, como impone el modelo actual.

– Producción de contenidos propios a partir de las aportaciones e interacciones de los participantes y usuarios del Centro Cultural 2.0.

– Difusión permanente; todas las obras creadas estarán siempre disponibles, mientras sus creadores lo deseen, con un soporte permanente que ayude a su mayor conocimiento, generando un catálogo de fácil acceso y crecimiento continuo.

– Desarrollo de exposiciones simultáneas de carácter temporal, como cualquier galería convencional, en las salas online habilitadas.

– Talleres de formación online (gratuitos y de pago). Todas las propuestas tienen opción de poder realizarse, dependerá después del interés que generen, y por supuesto se podrá decidir cuáles son gratuitas y cuáles de pago.

– Un tema que nos parece esencial: la creación de bancos de datos y materiales de libre disposición (fotografías, imágenes, música, etc) que permitan el desarrollo de más propuestas, muchas de las cuales no se pueden llevar a cabo por los costes que origina el pago de determinados derechos y por el desconocimiento existente sobre el acceso a los mismos.

– Debates con la posibilidad de que los participantes puedan intervenir desde lugares diferentes, sin estar en el mismo espacio físico, por lo que se abre a muchas más personas que ahora no acceden por las limitaciones existentes, enriqueciendo el intercambio.

– Desarrollo de una biblioteca con autores y títulos bajo dominio público y con licencias libres.

– Cineteca y discoteca con condiciones similares a lo anterior, que permitan conocer obras con larga trayectoria, que normalmente no se exhiben en salas convencionales, junto con otras de nueva autoría.

– Accesible las 24 horas del día todos los días del año.

– Participación interactiva continua a través de redes y multiplataformas.

– Espacio abierto a todas y todos, es decir diversidad cultural garantizada. Cualquiera puede participar, acceder y también crear, con los contenidos que crea oportuno. Por supuesto los discriminatorios y xenófobos estarán excluidos.

Á: ¿Cómo imaginan ustedes la relación entre el centro cultural 2.0 y los centros culturales ubicados en el territorio?

RC: El Centro Cultural 2.0 estará abierto a todas, pero fundamentalmente es el espacio de los sin espacios. Pero es evidente que se debe relacionar con todos los espacios culturales y ciudadanos de su entorno físico cercano. Una actuación en un espacio habitual puede perfectamente disfrutarse desde este nuevo espacio cultural. Igualmente podría producirse que una actividad pueda realizarse en un espacio y difundirse en muchos espacios diferentes. Las limitaciones serán materiales y superarlas debería ser otro de los retos.

Á: ¿Qué expectativas tienen para la votación del proyecto en el presupuesto participativo?

RC: Realmente el objetivo principal es abrir el debate. Es evidente que los centros culturales de proximidad son limitados y debemos aprovechar la realidad: casi el 90% de los madrileños entre 14 y 75 años, creo, se conectan habitualmente a internet, por lo que la red nos ofrece la oportunidad de crear una herramienta útil, a realizar y disfrutar entre todas.

Las posibilidades de que salga adelante no son muchas. Temas urbanísticos, limpieza, medio ambientales, son lógicamente los más fáciles de entender y movilizar, así como los relacionados con la educación reglada y los implicados en la misma.

Si conseguimos iniciar el debate, que determinadas personas crean que una propuesta así más temprano que tarde será posible, el esfuerzo habrá merecido la pena. La complicidad compartida es algo para disfrutar.


Quienes viven en Madrid pueden votar la propuesta del Centro Cultural 2.0 en la plataforma Decide Madrid. También pueden visitar la página de Facebook de la iniciativa.

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