Sobre los jardines digitales

Cozy Spaces, Cozy Places, por Kimothy Wu, disponible en Behance bajo licencia CC BY-NC-ND.

En Ártica escribimos un blog desde hace casi 10 años. Nos gustan los blogs. No solamente nos gustan los blogs, sino que investigamos sobre ellos, promovemos su uso, enseñamos a usarlos y los defendemos como un medio de expresión que favorece la autonomía. Los blogs son espacios de libertad frente al cercamiento de las plataformas corporativas de redes sociales y frente a los muros de pago de los medios de prensa.

Pero esta vez voy a hablar sobre otro tipo de espacios posibles en la web: los jardines digitales. El término “jardín digital” tiene bastante años y no está muy difundido, pero lo volví a leer hace muy poco en un post de Justin Tadlock en WordPress Tavern.

Un jardín digital, de acuerdo a la descripción que hace Tadlock, es “un espacio digital que es más personalizado y está organizado de una manera antitética al blog cronológico”.

Según Joel Hooks, el concepto de jardín digital es “una metáfora para pensar sobre la escritura y la creación que se centra menos en piezas acabadas y más en el proceso, el cuidado y el trabajo artesanal que se necesita para llegar a realizarlas”. Para él, un jardín digital es “un lugar donde puedo publicar ideas, fragmentos, recursos, pensamientos, colecciones y fragmentos de otros que me parecen interesantes y útiles. En lugar de exigir siempre el nivel de «rendimiento» de los blogs, permite un esfuerzo más suelto y humano que deja de lado la idea de que los robots clasifiquen el contenido (en este caso, simplemente por fecha de creación) y abraza la idea de curaduría, hecha por mí, para ustedes”.

Tom Critchlow extiende la metáfora y distingue entre “arroyos digitales”, donde la información corre rápido y uno encuentra elementos nuevos por azar (Twitter, por ejemplo); “fogones digitales”, donde uno se detiene a cocinar a fuego lento los pensamientos, y a leer pensamientos de otras personas (los blogs, por ejemplo); y “jardines digitales”, donde uno combina muchas cosas que se le van ocurriendo con cosas que encuentra en otros lugares, las ordena, las remixa, les da sentido. Los jardines requieren una espacialidad y una temporalidad distinta a las de las plataformas de redes sociales y los blogs. El orden cronológico no es lo que importa, o, mejor dicho, no es lo único que importa. Critchlow utiliza una wiki para crear su jardín, pero esta es solo una de muchas posibilidades.

En cierto sentido, se podría decir que los jardines digitales son sitios con una genealogía que se remonta a los primeros años de la Web, cuando no había todavía sistemas de gestión de contenidos robustos y las personas montaban los contenidos de sus sitios “a mano”. En los años 90 y principios de los 2000, era común crear los archivos html con algún editor de páginas web en la propia computadora y luego subir el resultado. Así, era muy común que los sitios se parecieran a documentos de un programa de ofimática, con imágenes y tablas por cualquier parte y marquesinas sobrevolando alegremente. El resultado por supuesto solía ser muy limitado, sobre todo para personas sin conocimiento profundo del lenguaje html, pero por otro lado, y paradójicamente, brindaba una gran libertad que hoy en día, con los sistemas de gestión de contenido, muchas veces no tenemos. Hoy, cuando escribimos en blogs, por lo general nos vemos limitados a escribir el contenido de cada post, que se muestra de una forma predeterminada por una bonita plantilla o tema. Por fuera de esto, podemos elegir algunos elementos de la cabecera, de la barra lateral o del pie de página. Si queremos ir más allá, tenemos que instalar alguna extensión o ingeniárnosla haciendo cambios al tema. Si quieren leer la historia de cómo se pasó de los viejos jardines a los blogs, pueden leer este interesantísimo post de Amy Hoy que tiene el polémico título “Cómo los blogs rompieron la web”.

Pero más allá de la nostalgia por la web primitiva o de la curiosidad acerca de cómo se solían publicar contenidos web hace 20 años, la idea de los jardines digitales se está volviendo cada vez más actual a partir de la aparición de diversas plataformas de gestión de contenidos web que ofrecen un enfoque modular.

Más aún, WordPress, el software libre de gestión de contenidos más usado en el mundo, está en el proceso de una reconfiguración radical de su funcionamiento. Se espera que, para fines de este año, su lógica deje de ser la de un blog y pase a ser la de un jardín. Las personas podrán gestionar la apariencia del sitio y los contenidos de forma visual mediante bloques. Así, de repente se abrirán muchísimas opciones nuevas que muchas personas habíamos prácticamente olvidado en el trajín de crear contenidos, atrapados en el cerco de una bonita plantilla y un sistema de gestión rígido.

Recapitulando, los blogs son espacios extraordinarios para comunicar ideas y publicar con una libertad que hoy es cada vez más escasa en otros espacios, como las plataformas corporativas de redes sociales. Pero no son lo único que hay allá afuera, y la idea de jardines digitales sirve para desatar la creatividad y pensar en las miles de formas posibles de presentar pensamiento y cultura en la web, más allá del tan bien conocido orden cronológico inverso.

Publicado por Jorge Gemetto

1 comentario

[…] de cerrar este post, recomendamos leer Sobre los jardines digitales que nos invita a conocer distintas formas posibles de presentar pensamiento y cultura en la web. Ya […]

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