Transformar la distancia en una ventaja

Encuentro en vivo del taller literario de Ártica

La educación a distancia es hoy en día uno de los campos más fértiles para los profesionales del arte y la cultura. Tanto para ejercer la docencia como para formarse, el e-learning permite entrar en contacto con personas de distintas partes del mundo y con las últimas tendencias en los temas que nos interesan, que muchas veces pueden llegar a ser muy específicos a la vez que globales.

Por esta razón es que el e-learning es una práctica cada vez más extendida en el arte y la cultura. Pero el e-learning, a diferencia de lo que algunos piensan, es mucho más que enviar una cantidad de materiales por mail, realizar ejercicios y aprobar un examen. Por el contrario, los saberes artístico-culturales requieren de procesos de enseñanza personalizados, dinámicos y, sobre todo, que fomenten la creatividad.

 

El trabajo por proyectos

A lo largo de nuestra experiencia, hemos notado que no hay nada mejor que dar cabida a los proyectos de las personas en los cursos que hacemos. Durante los cursos de Gestión Cultural 2.0 les pedimos a los participantes que desarrollen un proyecto ligado a su área de trabajo. En el curso de WordPress surgieron 15 sitios web durante las 3 semanas de curso. En el taller literario online de Marina Yuszczuk surgió un libro de poemas que pronto se publicará. Proyectos expositivos surgieron tanto del curso de comisariado en nuevos medios como de la clínica online de artes visuales.

El trabajo por proyectos no es una mera estrategia didáctica. Lo importante es que la experiencia formativa genere un impacto en la realidad de la persona. Es decir, que los participantes avancen en su proyecto vital. La educación a distancia por proyectos permite volver a entender la enseñanza como un lugar donde se aprenden oficios. Es decir, habilidades y saberes que transforman el entorno.

 

Acomodar los medios a los fines

Existen innumerables herramientas y metodologías para el e-learning. Desde foros virtuales hasta conferencias en vivo; desde videotutoriales hasta presentaciones interactivas, pasando por simples documentos de texto (que, ojo, ¡también sirven!). En nuestra experiencia hemos aprendido que lo mejor es no casarse con ninguna herramienta, sino investigar todos los días y estar dispuestos a experimentar distintas posibilidades y dispositivos didácticos. Así es como algunos talleres se basan en encuentros en vivo mientras que otros hacen más uso de los foros y wikis del aula virtual, y a veces incluso usamos el blog de Ártica o, en el futuro, también los blogs de los participantes y un imageboard.

El consejo para cualquier docente es ser curioso y atrevido. Investigar las herramientas más confiables y también las que día a día aparecen en Internet. Y animarse a poner en práctica dispositivos novedosos y ambientes educativos creativos.

 

Transformar la distancia en una ventaja

Así, la distancia puede transformarse en una fortaleza más que en una debilidad. A modo de ejemplo, en una típica clase de cine presencial, el docente lleva un DVD a la clase y se debate en base a dicho material. En una clase a distancia en vivo de cine, la semana pasada, el docente Hernán Schell compartió videos con los alumnos y los comentó en tiempo real, pero también, en varias oportunidades, los participantes hicieron preguntas y el docente buscó en Youtube escenas que ilustraban perfectamente la cuestión. Otro ejemplo: en el taller de poesía de Marina Yuszczuk participan personas de distintos países, que comparten y recomiendan poetas locales a los compañeros. Otro ejemplo: el encuentro a distancia, cada cual desde su computadora, facilita el trabajo inmersivo en documentos colaborativos, tanto en simultáneo como en diferido.

 

Rol del tutor online

Por esta razón es que creemos que el rol del tutor debe ser activo. No sólo hace falta realizar buenos materiales, sino también generar dinámicas de intercambio, motivar a los participantes menos activos y acompañar a todos los participantes en sus proyectos.

 

La evaluación

La evaluación, por lo tanto, no puede ser al viejo estilo de responder un cuestionario y puntuar las respuestas. No al menos en el ámbito de la cultura y el arte, un ámbito donde poner en práctica nuevos saberes es mucho más importante que obtener un certificado. Nosotros consideramos que un curso está completado o aprobado cuando el participante ha avanzado en sus saberes y ha dado un paso hacia la concreción de sus proyectos. Los sistemas de calificaciones no son importantes aquí. Lo importante es que los docentes hagan una devolución crítica al alumno, que lo aconsejen sobre cómo seguir adelante una vez que el proceso formativo concluye y la persona tiene que seguir avanzando sola. Si una tarea está equivocada, en lugar de poner bajas calificaciones, preferimos hacer señalamientos sobre cuáles son los aspectos que habría que reformular.

La evaluación debe ser una retroalimentación, una puesta en perspectiva de la praxis, más que un mero sistema de recompensas o un engranaje del sistema burocrático de acreditaciones.

 

De estas y otras cosas hablaremos en el curso online “Introducción al e-learning para el arte y la cultura. Conoceremos los entornos virtuales de aprendizaje, aprenderemos las tareas del tutor virtual y practicaremos en la creación de dispositivos y de materiales didácticos digitales, además de pensar en proyectos concretos de e-learning. Pueden leer toda la información e inscribirse aquí.

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