Entrevista a Nodo Común: comunicación abierta enfocada a la creación de comunidades

Imagen de portada de Nodo Común por Val Ilustra.

Desde hace un tiempo fuimos conociendo los avances y primeros pasos de Nodo Común, una nueva iniciativa de comunicación, formación y gestión cultural impulsada por Daniel Cotillas y Gabriel Bettin, amigos que conocimos personalmente hace unos años en Cochabamba y con quienes hemos seguido compartiendo espacios y conocimientos. Nos acercamos a ellos para hacerles una entrevista y que nos hablen de la propuesta, que se define como “una alianza de comunicadores, gestores culturales y activistas que busca establecer procesos de comunicación enfocados a la creación de comunidades, la participación social y la construcción colectiva”. Cultura libre, ética hacker y herramientas de código abierto son algunos de los ejes que articulan la propuesta de Nodo Común, que busca llevar estos elementos al trabajo con comunidades en los barrios. Nos alegra muchísimo que surjan iniciativas como esta, tan en sintonía con el enfoque de Ártica, por lo que vamos a seguir acompañando y colaborando con nuestros amigos de Nodo Común. A continuación les compartimos la entrevista.


Ártica: ¿Cuál es la propuesta de Nodo Común, por qué nace y cuáles son las necesidades culturales que se propone atender?

Nodo Común: Nodo Común nace con la ilusión de proponer una gestión de la comunicación entre personas, organizaciones y colectivos que comparten el deseo de realizar acciones abiertas, libres y colaborativas. Queremos establecer nexos basados en el diálogo, la construcción recíproca y la colaboración.

Nosotros somos comunicadores que creemos realmente en este oficio como parte de un proceso social mucho más amplio. La comunicación siempre se establece como una parte esencial en cualquier tipo de organización o actividad cultural, pero cada vez más, vemos que existe un mirar y accionar que ponen por delante los objetivos cuantitativos sobre las posibilidades de construcción social. En este sentido, y porque venimos justamente del trabajo y la colaboración desde colectivos sociales artísticos y culturales, hemos podido constatar que no se conoce socialmente la posibilidad de otras formas de hacer comunicación más allá de las relacionadas al marketing, o a las personas que con gran profesionalidad se ocupan de ello. Por ello, queremos visibilizar que existe esa otra forma de hacer comunicación para poder trabajar con muchas de estas organizaciones, pero además, visibilizar a muchas aliadas y aliados, muy profesionales, que están creando y proponiendo desde la gestión, la formación, la comunicación.

Hemos visto además cómo se ha ido hacia una endogamia en las prácticas culturales: el movimiento de Cultura y Software Libre, los colectivos feministas, las organizaciones artístico-culturales, los hacklabs, los espacios autogestionados, y un largo etcétera. En este sentido, creemos que la comunicación tiene un rol fundamental para establecer estrategias comunes de acción y encuentro, es de ahí que dimos con el nombre de Nodo Común porque representa a la perfección esa necesidad cultural, como mencionan, de encontrar espacios comunes para el diálogo y la creación.

Á: Si uno quisiera encasillar a Nodo Común dentro de un tipo de emprendimiento convencional, podría buscar reducirlo a una consultora de comunicación, o a una productora cultural. Sin embargo, en la propuesta, desde el mismo nombre Nodo Común, hay una voluntad de redefinir estos campos de acción y de relacionamiento con el entorno. ¿Cómo definen ustedes este enfoque peculiar?

NC: El tema del lenguaje es algo que tenemos siempre muy presente. Por un lado las palabras tradicionales a veces no nos sirven para definir qué es lo que proponemos, y qué es lo que somos. Pero al mismo tiempo, entendemos que estamos viviendo un momento de transiciones constantes. Nodo Común, como bien preguntan, ofrece servicios de comunicación desde varios ámbitos porque una de nuestras razones de ser es uno de los sueños más compartidos: vivir de lo que más nos gusta hacer. Somos conscientes que palabras como servicios, consultorías, producción, emprendimiento han sido apropiadas por una forma de entender las relaciones personales y comerciales unívoca. Si bien no estamos de acuerdo con esa visión, también entendemos que la puesta en juego de otros vocabularios para definir lo que estamos proponiendo puede caer en la incomprensión. Entendiendo, como hacemos, la comunicación como proceso, queremos poder trabajar esa definición directamente con las personas con las que vamos a relacionarnos.

Nos proponemos llevar los paradigmas comunicativos como son el código abierto, la cultura libre o la comunicación comunitaria; a lugares donde esas palabras no son aún entendidas en su totalidad: a los barrios, a espacios juveniles de territorios marginados socio-económicamente o a pequeños y medianos emprendimientos empresariales como pueden ser los comercios locales, así como a grandes organizaciones que buscan trabajar de esta forma. Es desde ahí que vemos que hay mucho trabajo por hacer para crear esos espacios de diálogo y creación que mencionamos antes. Y es de lo que más ganas tenemos, romper muchas de las cámaras de eco que se crean a veces en los nuevos ámbitos de la gestión cultural y comunicativa.

Á: En el trabajo y publicaciones que han realizado de forma personal siempre hacen mucho énfasis en la importancia de incluir los afectos como parte fundamental de las mediaciones culturales. Sin embargo, en los últimos años ha habido una apropiación corporativa de este énfasis y aprovechamiento en los afectos (el Uber Love, por ejemplo). En este contexto, ¿cómo creen que puede promoverse una movilización de los afectos que sea emancipadora y socializante, en lugar de que sea capturada por las corporaciones?

NC: Justamente esa apropiación corporativa es la que ocurre con las palabras y los conceptos. Para movilizar esos afectos debemos, en la medida de lo posible, vernos afectados por aquello que estamos haciendo. Y nos referimos a una afectación positiva claramente. Es de ahí que proponemos acompañamientos en la gestión de la comunicación que puedan generar un mayor grado de autonomía en los lugares donde trabajamos, no de dependencia. Con esto queremos decir que si la cultura corporativa se apropia de la terminología social…¡pues tendremos que reapropiárnosla! Pero jugándolo desde el hacer, desde el encuentro activo. Creemos que es ahí donde hay una de las grandes claves de este asunto. A lo largo de nuestra experiencia hemos visto la desilusión que supone para quien decide contratar a una agencia tradicional de comunicación, u otras de nuevo corte cuya promesa reside en la ganancia de likes, el sentir que al final del día no se ha logrado un mejor diálogo con nuestros públicos, o incluso al interior de nuestras organizaciones. Hoy en día existe un consenso tácito a propósito del uso de la tecnología digital para solucionar cualquier problemática social. Nosotros usamos y proponemos herramientas digitales, pero siempre supeditadas a que se conviertan en tecnologías sociales apropiadas desde la participación. Y es ahí donde creemos que existe una movilización de los afectos emancipadora y socializante, cuando hablamos a las personas no como consumidores sino como implicados directos en la construcción de los significados, de la razón de ser de nuestra organización u objetivos. Estamos convencidos que, poco a poco, podemos deconstruir tanto las palabras para dotarlas de nuevos significados, como la relación desigual que generan las herramientas de comunicación comerciales, pero para ello, tenemos que hacerlo permitiendo una participación más abierta.

Á: Nodo Común hace un fuerte énfasis en la cultura libre, el software libre y la cultura de la remezcla. ¿Qué consideran que tienen para aportar estas prácticas a la economía cooperativa o solidaria?

NC: Nuestro enfoque en este sentido tiene mucho que ver con una cultura de la remezcla, pero sobre todo, de la migración constante y en proceso. Han mencionado tres movimientos que son clave para entender hoy las posibilidades de creación, pero también de resistencia, que existen desde el oficio comunicativo. Nosotros nos nutrimos constantemente de las herramientas y desarrollos libres que vamos investigando y conociendo. Esto es debido principalmente a que venimos impulsando, desde nuestras realidades, el hecho de que la ética hacker o la creación libre son actos culturales y de construcción política, no una forma técnica de resolver un problema. El plantear una mirada desde el conocimiento práctico del funcionamiento de las herramientas pero sobre todo de las comunidades que lo hacen posible, y el ejercicio constante de creación de espacios de encuentro para su relacionamiento social, nos permite tener una mirada muy amplia y entender cuáles son los puntos en común. Uno de los retos y complicaciones que conlleva crear una economía cooperativa y solidaria es todo lo sexy que al final resulta para un joven talentoso salir de un barrio del sur global y entrar a una gran empresa con un gran sueldo. Lo que pensamos desde Nodo Común es, de nuevo, que hay que romper muchos de esos círculos cerrados donde cada uno se relaciona con el que sabe algo que le interesa o parecido a él. Potenciar la curiosidad y los encuentros improbables genera una enorme energía capaz de canalizar muchas de las ideas para emprendimientos más sociales y equitativos con los contextos en los que vivimos. Esto, obviamente, dependerá de los intereses personales de cada uno, pero sabemos cuán importante es el rol que juegan los medios de comunicación aquí, y por ello, debemos ponernos manos a la obra para seguir construyendo esas nuevas formas de hablar y de hacer.

Á: Nodo Común es un proyecto internacional. Tanto los coordinadores como las personas asociadas son de países diversos. ¿Qué ventajas y desafíos encuentran en este nuevo tipo de economía solidaria deslocalizada y en red?

NC: Desde hace ya varios años venimos trabajando con muchas personas y colectivos separados en la distancia. Nos encantaría poder vernos mucho más presencialmente, que es la forma más rica de construir, pero obviamente no se puede todo lo que nos gustaría. Aún así, cuando iniciamos la idea de Nodo Común como un emprendimiento que nos permita visibilizar que existen otras formas de hacer comunicación, que son igual o más profesionales en la medida que se adecúan a lo que muchas organizaciones quieren, nos dimos cuenta que ni estamos solos ni nunca lo estuvimos. Dentro de nuestra lógica el compartir recursos es un principio de acción, y uno de los más valiosos que tenemos es la gran cantidad de personas y organizaciones que conocemos. Algo que ya venimos haciendo es poner en relación, tanto como podemos, a estas personas y colectivos que en un momento determinado quieran hacer intercambios. De esta forma sabemos que ya se han generado intercambios, desde sociales hasta monetarios, de los cuales nos sentimos muy orgullosos, porque de esto se trata todo: compartir. Creemos que hay una gran abundancia ahí fuera, y sabemos en carne propia que cuanto más compartes, más rico te haces. Y no sólo hablamos de dinero, pero también, porque gracias a esta forma de relacionamiento es que cada vez más otras personas nos pasan contactos para iniciar relaciones laborales. El gran desafío: hacer de este accionar un modo de vida y que no se convierta en un mero trámite de transacción económica tradicional.

Á: ¿Qué servicios y acciones tienen pensados encarar en la primera etapa del proyecto, y cuál es la idea de relacionamiento con otros proyectos del ecosistema de la cultura libre?

NC: Nuestro interés es principalmente la formación y el acompañamiento organizacional. Nos encontramos en constante discusión interna de mejora de nuestra propuesta formativa y de encontrar organizaciones que estén interesadas en entablar un proceso con nosotros.

Además, nos interesa mucho la investigación y experimentación con herramientas libres que permitan profundizar en la comunicación libre y compartida. De ahí que siempre estemos pensando en cómo des-centralizar el ejercicio comunicativo, tanto en el ámbito digital como en el cara a cara. En esta vía estamos trabajando ahora mismo en algunas propuestas con varios colectivos amigos que esperamos puedan ver la luz pronto.

Pero sobre todo, nuestra idea de relacionamiento tiene que ver con posibilitar que mucho de lo que tiene que decir el ecosistema de la cultura libre llegue a esos barrios y territorios donde aún, ya sea por una complejidad en el lenguaje, o por una falta de espacios de encuentro, no ha permeado en los jóvenes y profesionales de cualquier ámbito. Esperemos que poco a poco nos vayamos convirtiendo en un nodo desde donde se disparan relaciones y oportunidades entre quienes nunca se imaginaron tener algo en común, en definitiva, ser un auténtico Nodo Común.

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