Espacios culturales como procomún

Patio interior del Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, Medellín.

Del 4 al 6 de octubre de 2017 se realizó el Encuentro Iberoamericano de Centros Culturales, que tuvo lugar en el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, de Medellín. Tal como lo expresa el nombre de la actividad, el eje eran los centros o espacios culturales. Fue en calidad de centro cultural online que participamos desde Ártica para compartir nuestra experiencia. Pero sin dudas, del encuentro con espacios y proyectos culturales con lógica territorial, volvemos a nuestro trabajo de base virtual enriquecidos con otras perspectivas.

En primer lugar, vale la pena contar brevemente qué es el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia. Moravia es un barrio popular de Medellín, asentado sobre un antiguo basurero y conformado por familias desplazadas de distintos puntos de Colombia debido al conflicto armado: campesinos, indígenas, afrodescendientes, personas con distintas culturas e identidades. Muy próximo al centro, es uno de los barrios más densamente poblados de la ciudad. Creció de manera informal, a través de las llamadas “invasiones” que no son otra cosa que asentamientos en terrenos vacíos por parte de comunidades sin tierra y sin techo que fueron creando el barrio, sin apoyo del Estado y en el epicentro de diversas violencias, criminales e institucionales, que marcaron su historia. Desde mediados de los 2000 comenzó a desarrollarse un proyecto integral para solucionar los problemas del barrio, tanto sociales y ambientales, como simbólicos. Es en ese marco que se construye, entre otras obras, el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, diseñado por el arquitecto Rogelio Salmona, con el propósito de cohesionar a la comunidad en torno a proyectos culturales y educativos. Bajo el lema “la casa de todos”, el centro es un espacio permanentemente habitado por su comunidad, que está visiblemente apropiado como lugar de expresión, memoria e identidad.

Con nueve años cumplidos, esta “casa de todos” recibió a diversos proyectos y espacios culturales de Colombia y Latinoamérica, como por ejemplo el proyecto mARTadero de Cochabamba, Bolivia, el cual ya habíamos tenido el gusto de conocer. La apertura del encuentro estuvo a cargo del director del mARTadero, Fernando García, un arquitecto que, siendo especialista en patrimonio, no enfoca su discurso en edificios o equipamientos culturales, sino en procesos. Procesos de creación compartida, innovación comunitaria, experimentación y participación. En estos procesos, sin dudas la arquitectura de los espacios, ya sea nuevos o recuperados, juega un rol fundamental, pero el protagonismo es de la comunidad y sus proyectos.

Las charlas inspiradoras del encuentro, así como los conversatorios y “panales” (en vez de paneles) en los que participamos, y sobre todo los enjambres (recorridos por el barrio y sus espacios culturales), nos llevaron a una reflexión sobre el concepto de “centro cultural”:

  • Más que centros, es más apropiado hablar de espacios culturales, que no son concentradores de programación cultural, sino enlaces prominentes, activadores de una red de múltiples proyectos y actividades.
  • Los espacios culturales no son una política pública, sino que hacen política pública, en tanto son más que una programación de eventos culturales. Concebidos de esta manera, son dispositivos de desarrollo cultural. Si son exitosos, trascienden el proyecto político de una administración pública o una fundación privada, y tienen una proyección mucho más orgánica en vinculación con la comunidad.
  • En definitiva, los espacios culturales exitosos pueden entenderse como un procomún para el consumo y la producción cultural, que se construye mediante recursos comunes y trabajo colaborativo.

Fachada del Centro de Desarrollo Cultural Moravia durante el Encuentro. Fuente: Facebook del Centro.

Todo esto nos llevó también a reflexionar sobre nuestra praxis desde Ártica, como un espacio cultural afincado en el ciberespacio.

  • Las infraestructuras culturales pueden ser tanto físicas como digitales. Todo espacio cultural tiene una capa digital y todo proyecto cultural se mueve por distintos espacios físicos.
  • Desde Ártica, no proponemos una sustitución de espacios físicos, ni un experimento sobre qué pasaría si los centros culturales fuesen virtuales. No estamos generando una simulación, no somos el modelo 3D de un edificio cultural renderizado. Tampoco nos hemos construido como una aplicación informática con funcionalidades culturales, sino que usamos herramientas informáticas del procomún (software libre) para los procesos que nos interesan. Esto nos lleva a debatir con las narrativas digitales hegemónicas y a ser tecnoactivistas, no únicamente usuarios de una infraestructura digital.
  • En esta situación, nos encontramos hermanados con muchos espacios culturales que se han construido por autogestión comunitaria en base a recursos comunes, y que frecuentemente se han involucrado en las disputas por el uso del suelo urbano y sus regulaciones. Podemos hacer entonces un paralelo con las luchas por el uso común de la red y por la libertad de circulación de la cultura digital.

Finalmente, una fuerte sensación que nos quedó es la idea de que la cultura es poderosa, más allá de las ideas solemnes acerca de su importancia. Después de conocer lugares como el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia o como el mARTadero, nos quedamos con la certeza de que la cultura es algo que vive orgánicamente en las comunidades y que requiere de espacios de contención y apoyo, no para concentrarse allí, sino para crecer y desbordarse.

Para ampliar información:

  • Para una introducción al concepto de procomún, les recomendamos este video que conocimos a través de Rodrigo Savazoni en su charla inspiradora durante el encuentro.
  • Y para continuar profundizando sobre lo común, lo comunitario y las políticas públicas, volvemos a recomendarles el libro de Jaron Rowan Cultura libre de Estado.
  • Para conocer más sobre la experiencia del Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, pueden ver su video institucional y leer esta entrevista a Carlos Uribe, su primer director.

1 Comentarios

Deja un comentario.

Avísame por correo electrónico si aparecen nuevos comentarios. También puedes suscribirte sin comentar.