Memes para sobrevivir al apocalipsis: reseña del libro

Este año Derechos Digitales publicó el libro Memes para sobrevivir al apocalipsis: Desafíos desde la propiedad intelectual para el tratamiento de obras derivadas digitales en América Latina de Marianne Díaz Hernández. Nos invitaron a comentarlo en la presentación, que fue en julio pasado (disponible en YouTube), pero nos quedó pendiente compartir nuestra reseña del libro. 

Este es un libro interesante desde el título: Memes para sobrevivir al apocalipsis. Nos remite a estos tiempos de pandemia y encierros forzados en los que los memes y el humor compartido en internet han sido parte fundamental de la vida comunitaria y afectiva. En el primer año de la pandemia le hicimos frente al aislamiento con el humor, e incluso a la muerte (no es casual que el meme más viral del 2020 haya sido el de los bailarines ghaneses con el ataúd, los Dancing Pallbearers). En este segundo año, quizás más duro, con más muertes y duelos sin terminar de procesar colectivamente, con las vacunas desigualmente distribuidas en el mundo y una vuelta a la “normalidad” que pretende que todo esto sea normalizado, no ha llegado después de todo el apocalipsis y todavía estamos intentando sobrevivir. 

Aunque los memes no curan físicamente, pueden ser un recurso curativo (como la cuenta de Twitter Gatitos que curan tu depresión, @gatitos_qctd) en una pandemia que se estira, con fuertes impactos en la salud mental. Además, los memes resultan ser, no pocas veces, una forma brillante de sintetizar complejos estados de ánimo colectivos a partir de la intertextualidad.

Podemos partir de ese título y de las consideraciones que evoca en este contexto de pandemia para empezar a leer un trabajo que habla, no directamente de la salud, pero sí de derechos. De “derechos culturales y su relación intrínseca con la expresión y la participación social, cultural y política” (pág. 5). Y hablar de derechos culturales y libertad de expresión en internet es también hablar, por supuestos, de gatitos. Porque también con memes, y desde el humor, participamos de la vida cultural. Y para muestra, podemos citar a la autora:

“El remix en general, y los memes en específico, existen para comunicar pertenencia, para expresarse artísticamente, para generar significados humorísticos, para encontrar a nuestros pares, y, en consecuencia, aun tan solo por ese valor específico, son centrales al ejercicio contemporáneo de los derechos a la libertad de expresión, reunión y asociación”.

Marianne Díaz Hernández. Memes para sobrevivir al apocalipsis, pág. 9

La cultura de los memes, que ya no es una cultura “de internet” —como si se pudiera separar a internet de la cultura contemporánea— es mucho más que consumir y replicar contenidos. Como se explica en el libro, la cultura tiene una base transformativa fundamental. Y si podemos transformar elementos culturales, es decir, intervenirlos, estamos participando en el diálogo que se crea con ellos. Y acá entramos de lleno en la problemática que plantea este libro: como estos derechos de participación cultural se enfrentan (y acaso sobreviven) al conflicto con “los mecanismos de protección de la propiedad intelectual tal como están planteados legislativa y técnicamente en la actualidad” (pág. 5).

Algo interesante del planteo es que salimos de la aparentemente irresoluble búsqueda de equilibrios entre derechos culturales y derechos de autor. Porque no se trata de si los memes cuestionan el derecho individual de reconocimiento de la autoría a creadores previos. Se trata de cómo permitir que creadores posteriores entren a participar de la obra colectiva sin tener que pedir permiso, ni perdón. Además, en la defensa de los derechos culturales de la ciudadanía hay una parte importantísima de defensa de la libertad de expresión, que es libertad para crear y que muchas veces queda en segundo plano cuando se pretende hablar de los derechos de autoría. En la creación de memes y su distribución por internet, el verdadero antagonismo es entre consumidores-creadores, por un lado, y mecanismos, tanto legales como técnicos, de protección de la propiedad privada sobre elementos de la cultura. Ese es el centro del asunto.

Memes para sobrevivir al apocalipsis realiza un análisis de estas tensiones y de cómo se manifiestan hoy en internet. La misma internet que facilitó la explosión de los memes como herramienta de creatividad colectiva, y en la que hoy, al mismo tiempo, vemos cada vez más mecanismos de control de la libertad de expresión, como el bloqueo y la baja automatizada de contenidos.

Este es el argumento general del libro, y a continuación vamos a destacar algunas cuestiones que nos interesaron particularmente.

La importancia del contexto y la “templabilidad”

Una de las observaciones que podemos encontrar en el libro es que el meme depende tanto de la transmisión como del contexto (local, global, de una subcultura o del humor interno de un grupo), que funciona como filtro interpretativo. Esto nos lleva a preguntarnos hasta qué punto el meme permite comprender contextos culturales y políticos ajenos. Por ejemplo, si podemos comprender desde Latinoamérica contextos políticos africanos de una forma más directa y sencilla, pero no carente de significados más complejos.

Otro concepto interesante es el de templabilidad. En el proceso memético tenemos dos capas: el contenido y la estructura. Al reproducir y modificar el meme para traerlo a nuestro contexto, manipulamos las relaciones entre estas dos capas. Este proceso se denomina “templabilidad” (del inglés, templatability). Lo que se hace es manipular una especie de plantilla para dotarla de significado en un contexto. 

Estas posibilidades tan maleables del meme pueden verse en su evolución hasta la actualidad, desde el emoticón a plataformas como TikTok o Giphy, donde la memética es una característica central y donde hay recursos directamente disponibles para memear. Hoy tenemos, además, miles de herramientas para generar memes y hasta la enciclopedia de memes Know Your Meme con detalladas historias de origen y evolución de cada meme, que se actualiza constantemente.

Memes y copyright

Meme de Socially Awkward Penguin; versión del Washington Post, fotografía de George Mobley para National Geographic. Todado del libro «Memes para sobrevivir al apocalipsis».

La primera pregunta que viene a la mente cuando pensamos en memes y propiedad intelectual es en qué medida aplica el copyright cuando apenas se usan unos fragmentos de las obras originales. La autora del libro lo pone en estos términos:

“¿Es la obra original parte de la obra derivada en suficiente medida, proporción e importancia que amerite la protección del copyright? En la mayoría de los casos, no: una captura de una imagen o un par de segundos de una película o serie para elaborar un meme o un GIF, por ejemplo, son una parte minúscula de la obra original, que además se transforman en una obra derivada”.

Marianne Díaz Hernández. Memes para sobrevivir al apocalipsis, pág. 21.

A pesar de que las infracciones al copyright en un meme son casi insignificantes en la mayoría de los casos, el libro pone en evidencia, a través de historias como la de Socially Awkward Penguin, los mecanismos depredadores y chantajistas que se pueden implementar en internet para amenazar a los usuarios y conseguir ganancias de los memes por parte de propietarios (o supuestos propietarios) de imágenes originales. 

En el libro se destaca que, para países como los latinoamericanos, estos mecanismos son impuestos a través de relaciones asimétricas de poder. Se analiza cómo, por ejemplo, los tratados comerciales con Estados Unidos, o la influencia de la Directiva de derechos de autor de la Unión Europea, traen a nuestros países nuevas restricciones, sin que nos lleguen a su vez las libertades y garantías (como el uso justo) que protegen a la ciudadanía de los abusos de los propietarios de copyright. Y lo que es peor, por vía de las plataformas de internet, se implementan filtros de censura automatizada, vigilancia masiva y control sobre la expresión en línea.

Más allá de la interesante historia de los memes, lo que este libro nos invita a preguntarnos es qué cambios legislativos positivos deberíamos empezar a demandar en nuestros países en relación con el copyright, internet y la libertad de expresión. ¿Sería posible incorporar el uso justo, como en Estados Unidos y algunos países de la región, además de fortalecer las excepciones para parodias? ¿Sería factible reconocer un “derecho al remix” que nos permita no solamente hacer obras derivadas, sino remezclar múltiples elementos para hacer una obra nueva?

El objetivo del libro apunta a que, más allá de disfrutar haciendo, recibiendo y enviando memes, no dejemos de preguntarnos por este contexto legal, técnico y político más amplio que sigue condicionando las libertades creativas en la región y el mundo. 

Les invitamos a descargar Memes para sobrevivir al apocalipsis: Desafíos desde la propiedad intelectual para el tratamiento de obras derivadas digitales en América Latina desde el sitio web de Derechos Digitales o en la biblioteca de Ártica, y a ver la grabación de la presentación del libro a continuación:


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