En busca de un nuevo modelo editorial: think global, print local

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Ilustración de portada de Think Like a Commoner, de David Bollier

A veces el mundo editorial parece polarizado entre la edición física que se vende en librerías locales, y la distribución mundial de las tecnológicas globales, como Amazon. El mismo debate que hay con Uber: tecno-optimistas que alaban el nuevo modelo digital y tecno-apocalípticos que lo consideran el fin de una industria local. En medio de este debate, las comunidades de usuarios intercambian libros y todo tipo de textos digitales, los editan, los mejoran, los traducen, a la vez que autores independientes aprovechan cada vez más los nuevos medios de publicación y estrechan vínculos con esas comunidades de lectores. Un caso de esos se está dando con el libro de David Bollier, Think Like a Commoner que será traducido al castellano y editado como Pensar desde los comunes a través de una edición 100% descentralizada y colaborativa. Continuar leyendo

Cultura, sostenibilidad y procomún

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Foto by Tantek Çelik en Flickr

El lunes pasado tuvimos la suerte de organizar una videoconferencia donde Bianca Racioppe nos contó su investigación acerca de los modos de organización de lo artístico-cultural en el marco de la cultura libre y el copyleft. Bianca hizo un exhaustivo repaso por la ideología y la praxis de los colectivos que trabajan desde esta perspectiva, identificando las características comunes a los distintos proyectos. La presentación completa puede verse aquí. En este post me gustaría centrarme en una de las preocupaciones recurrentes que encontró Bianca durante sus entrevistas: el problema de la sostenibilidad. Invariablemente, los artistas y creadores del movimiento copyleft hacen referencia al desafío que implica generar recursos, no tanto para obtener un lucro (muchos consideran que su trabajo es más bien militante o amateur) sino aunque sea para permitir la continuidad del proyecto en el tiempo. Esta misma preocupación la he escuchado muchas veces en los cursos que hemos hecho en Ártica y durante el trayecto del LibreBus.

En estas aseveraciones, sin embargo, hay un matiz sobre el que me parece importante  que nos detengamos. Al indagar sobre las razones de esta dificultad en generar recursos, las respuestas de los protagonistas son diversas, pero en casi todos los casos subyace la premisa de que al prescindir de cobrar royalties por la propiedad intelectual, están resignando dinero. Por supuesto, esta “renuncia” o “cesión” es vista por el movimiento copyleft como algo positivo, como algo que forma parte de su militancia y por lo que generalmente los artistas pueden enorgullecerse. Continuar leyendo