¿Por qué hacer actividades culturales abiertas en Internet?

Foto by Jean Pierre Giard en Flickr.

El crítico de cine Hernán Schell, docente y colaborador en Ártica, tenía pensado escribir varios ensayos sobre el cine del siglo XXI. Cuando nos enteramos, le propusimos qué le parecía compartir los ensayos en un evento, complementándolos con charlas en vivo y con la participación activa de la gente. A Hernán le gustó la idea y así nació el curso online abierto y gratuito “El cine del siglo XXI”. El curso se desarrolló entre el 5 de marzo y el 7 de mayo de 2012 y hubo más de 300 personas inscriptas.

“El cine del siglo XXI” ha sido una de las diversas actividades abiertas de Ártica. ¿Cuál es el sentido de una actividad de este tipo? ¿Cómo es que las hacemos? ¿Por qué las hacemos?

En primer lugar, una actividad abierta permite compartir ideas, presentar trabajos e investigaciones y poner a prueba la capacidad propia. Pero no solo eso. Además, ayuda a encontrar colegas y gente afín con quienes se pueden compartir futuros proyectos, crear una comunidad y recibir de ella innumerables aprendizajes y, por supuesto, promocionar el trabajo que uno hace. Esto último, claro, si la actividad sale bien 🙂

Solo por poner un ejemplo, a veces uno desea compartir una investigación que está llevando a cabo o que ya concluyó. Para estos casos no hay nada mejor que una actividad abierta, dado que ayuda a generar en uno mismo el compromiso con lo que hace y a poner a prueba las ideas ante los participantes. A veces, el esfuerzo extra que demanda la actividad abierta por sobre lo que ya se pensaba realizar no es demasiado, y la ganancia obtenida es la diferencia que hay entre un texto archivado en una computadora y la capacidad de poner en diálogo esos conocimientos con muchas otras personas.

Pero la razón fundamental para realizar una actividad abierta a través de Internet es sencillamente tener ganas de hacerla. A veces nos cuesta dimensionar el cambio real que significa Internet para la cultura. Hoy en día es posible realizar eventos culturales de todo tipo y tamaño con los recursos que casi todos tenemos a mano. Sólo por poner un ejemplo, el curso “Arte joven y cultura digital”, realizado por nosotros en 2011, contó con la participación de más de 400 personas y duró 3 semanas. Hubo gente de más de 15 países. ¿Cuánto dinero hizo falta para realizar la experiencia? Cero dólares. Por supuesto, involucró el trabajo y la buena disposición de muchas personas, pero todas (eso esperamos) obtuvieron un provecho del curso.

Siendo así, ¿por qué no animarse a seguir haciendo actividades de este tipo? ¿Por qué no seguir involucrándose en algo que uno cree?

Ya que estamos, hablemos del financiamiento. En nuestro caso, decidimos hacer los cursos “Arte joven y cultura digital” y “El cine del siglo XXI” sin financiamiento externo alguno. Por suerte, hemos contado con el apoyo de instituciones y personas amigas en la difusión. Por lo demás, la inversión fue en trabajo y en ambos casos los docentes vimos este trabajo como una oportunidad.

Al respecto, es interesante contar una anécdota. El año pasado concursamos para obtener financiamiento del Estado uruguayo para nuestros proyectos educativos, y perdimos. Participar en ese concurso y perder, lejos de significar un fracaso, nos permitió elaborar un programa muy preciso y elaborado de actividades gratuitas y aranceladas, que pudimos luego llevar adelante y financiar por nuestra cuenta. Varios de los cursos que estamos desarrollando este año en forma exitosa vienen de aquel “fracaso” y van a servir para hacer posibles futuras actividades abiertas.

Lo que queremos resaltar, en cualquier caso, es que no está mal apelar a los subsidios estatales para realizar ciertos proyectos, pero la obtención o no de esos subsidios no debería condicionar la concreción de las actividades.

Quienes trabajamos en el arte y la cultura debemos ser lo suficientemente audaces y creativos como para encontrar la forma de implementar nuestras ideas sin ceder, por un lado, a la lógica de la absoluta mercantilización y, por el otro, a la lógica de depender del estado para ponernos en marcha. Hay un tercer camino, que es el camino de la autogestión o, mejor, de la gestión por parte de gente que se organiza en comunidades de producción y compartición de cultura.

Las actividades abiertas no requieren necesariamente el financiamiento estatal o el esponsoreo tradicional. Por el contrario, estas actividades pueden autogestionarse y resultar sumamente exitosas. La autogestión, además, brinda márgenes de libertad imposibles de obtener de otro modo, y favorece por tanto la posibilidad de experimentar y de innovar.

Incluso en el caso de que un proyecto necesite de una inversión importante en dinero, los subsidios o el esponsoreo no son aquí tampoco la única opción. Para estos casos existe el financiamiento colectivo o crowdfunding. Esta alternativa, cada vez más difundida, es toda una manera de entender la participación social en la cultura. Se trata en esencia de gente que colabora financieramente para concretar eventos relevantes para cierta comunidad.

En el futuro vamos a probar el crowdfunding para realizar actividades abiertas en Ártica. Para el tipo de actividades educativas que realizamos nosotros, el dinero recaudado puede servir sobre todo para contratar conferencistas y docentes en temas diversos.

Lo importante es que seguiremos programando actividades abiertas y que, por supuesto, ustedes serán los primeros en enterarse.

3 Comentarios

  1. Me encanta leer sus experiencias y sus proyectos. Realmente generan un gran entusiasmo, queda reflejado que hay mucho para dar en Artica, y desde aquí esperamos colaborar involucrándonos en la medida de lo posible. Me gusta la idea del crowdfunding y todos los alcances que supone. A veces lamentablemente por un tema de costos o tiempo no es posible participar en los cursos que deseamos, pero en la medida de lo deseable intentaré participar para divulgar esta cultura de “hacer con lo que tenemos a mano”. Y de hecho los resultados son muy profesionales Éxitos, se lo merecen

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    • Hola Ariel! Gracias por tu comentario. Con respecto a “hacer con lo que tenemos a mano”, creo que hoy en día en el arte, la cultura y la educación es posible lograr resultados super profesionales de manera autogestionada. Lo fundamental es el acceso al conocimiento para lograrlo. La inversión y la infraestructura es muchas veces mínima.

      A nosotros también nos motiva mucho el crowdfunding y venimos leyendo y estudiando casos desde hace tiempo. Ya llegará el momento de lanzarse 😀

      Seguimos en contacto y por supuesto que estamos abiertos a ideas y propuestas para colaborar.

      Saludos!

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