Manteniendo la cultura viva: buenas prácticas para el dominio público

El dominio público es el acervo de obras intelectuales que ya no tienen restricciones por derechos exclusivos. Son obras que, sin dejar de ser reconocidos sus autores, pueden ser usadas de las más diversas formas por cualquier persona. Recordemos que los derechos de autor tienen una duración limitada en el tiempo porque no constituyen un derecho de propiedad, sino que son un monopolio, sobre todo de carácter comercial, garantizado por el Estado. Pero solamente por un tiempo, tras el cual la obra tiene que liberarse para formar parte del patrimonio común. Continuar leyendo

Experiencias de cultura móvil

Photographing the Bean Bill Dickinson via Compfight

Quizás una de las primeras experiencias de cultura móvil hayan sido las clásicas audioguías de los museos que se utilizan desde hace algunas décadas. El museo provee al usuario durante su visita de un aparato de audio y auriculares para guiarse a solas durante su tour por las salas de exposiciones. Con la popularización de dispositivos portátiles propiedad de los visitantes (celulares, tabletas, reproductores de música), los museos comenzaron a ofrecer, a principios del siglo XXI, algunos otros servicios móviles, como los podcasts o la descarga de documentos pdf. Y con la aparición de medios interactivos como las redes sociales, sumada a la disponibilidad de Internet móvil y  smpartphones, la cultura móvil se torna interactiva y presenta nuevos desafíos, ya que ahora no sólo se puede entregar material al usuario en sentido de ida, sino que también se puede intercambiar información y experiencias de ida y vuelta. Esto no es una oportunidad tan sólo para los museos. Música, artes escénicas, cine, libros y revistas, patrimonio y muchos otros sectores se pueden empapar de cultura móvil mejorando las experiencias in situ de sus usuarios y expandiendo su experiencia. Continuar leyendo

Apps para una cultura interactiva

Hoy participamos en #cultura18, foro que se realiza en Twitter todos los lunes sobre algún asunto vinculado a la cultura. El tema fue “Otras tecnologías para la interacción cultural” bajo la consigna: “Hay nuevas herramientas y no siempre costosas que nos permiten acercarnos, interactuar con el visitante, espectador… el usuario… y queremos saber cuales son…”.  La idea era hablar libremente sobre tecnologías tan diversas como streaming, códigos QR, apps móviles de todo tipo, realidad aumentada, consolas de videojuegos y toda suerte de interfaz interactiva que pueda enriquecer la experiencia cultural de los usuarios de museos, exposiciones y eventos. En este post compartimos los highlights y las conclusiones más interesantes desde nuestro punto de vista. Especialmente importante nos pareció aportar sobre el uso de celulares y sobre el streaming, temas que hemos tratado con anterioridad y que nos gustaría seguir desarrollando en el futuro con cursos online y otros proyectos. Continuar leyendo

El nuevo “malestar en la cultura”

Foto original by Tanakawo.

Sigmund Freud, a principios de los años 30 del pasado siglo, tituló como “Malestar en la cultura” un discurso más bien sociológico que, en términos esloganistas, permanece vigente 80 años después. En este primer post que escribo para Ártica voy a intentar, a partir del análisis de una serie de sucesos que han tenido lugar en el último mes en relación con la cultura y su presencia en internet, fomentar la reflexión sobre el panorama de la comunicación cultural online y apuntar, como Mariana hizo en su post “Los blogs y la conversación sobre arte”, alguna posible hipótesis. Continuar leyendo

Ampliando el museo con códigos QR

De un tiempo a esta parte, con la expansión de la telefonía móvil y la creciente popularidad de los teléfonos inteligentes (smartphones) y otros dispositivos móviles como las tablets, el acceso a datos informáticos se ve ampliado a un entorno físico no atado a la silla que está frente al ordenador. Podemos pararnos de la silla, salir y encontrar todo un mundo enriquecido de datos con sólo llevar un pequeño aparato en el bolsillo. Comenzamos a percibir a nuestro alrededor que las botellas de coca-cola o las revistas dominicales presentan unos extraños dibujos en blanco y negro a los que se demonima códigos QR y que pueden ser capturados ópticamente con ese pequeño dispositivo que transportamos a cualquier parte. Al ser capturado, el código se transforma en información y en la pantalla vemos aparecer toda suerte de contenidos (sitios web, textos, imágenes, videos, realidad aumentada) vinculado al objeto o lugar en cuestión. Estos pequeños códigos comienzan a verse en los museos también. En este post veremos cómo se los utiliza para que los visitantes tengan una experiencia museística expandida y cómo es posible lograrlo aún cuando no esperamos un público que tiene el último grito en smartphones. Continuar leyendo